Opinión

DETALLES

DETALLES

En estos días se ha anunciado la intención de la  empresa Abudabi, de los Emiratos Árabes,  de invertir 800 millones de dólares en la instalación de una planta eléctrica de 600 MW basada en gas natural y las infraestructuras asociadas. Pero, habrá que esperar la película completa, es decir, el contenido del contrato y los compromisos que asumiría el  Estado dominicano para pagar a plazos esa respetable suma. 

 Diversos estudios técnicos realizados por la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales, CDEEE y firmas consultoras internacionales indican que el país necesita la instalación de 1200 MW de electricidad para satisfacer la demanda en el corto plazo.

Pero, por otro lado, más de un millón de hogares dominicanos están conectados al sistema y consumen sin que se les facture. Se estima que para bajar las pérdidas netas actuales de 40% a un 15%, que es la media latinoamericana, se requerirá una inversión  de más de mil millones de dólares en el subsector de distribución.

Esos datos, y los hechos diarios, demuestran que el sector necesita una reestructuración a fondo y que la misma acarrearía  elevados costos económicos y políticos para todos.

Los dominicanos tendremos que definir si el sistema será de propiedad pública o privada; es decir, si las distribuidoras, que son el eslabón clave de la cadena de pago del negocio, seguirán en manos del poder político o si serian vendidas o arrendadas a firmas privadas.

Si tendremos regulación fuerte, capaz de generar confianza entre los inversionistas  y garantizar transacciones económicas transparentes y apegadas a la Ley de Electricidad.

 Si el precio de la energía reflejara costos razonables y reales o si mantendremos un sistema en el cual algunas empresas, basadas en contratos inflados y otros rejuegos, extraen rentas de explotación a clientes cautivos.

Además, el sistema tiene que garantizar la expansión de las redes de transmisión y de distribución para incorporar miles de familias dominicanas al uso de la electricidad en su vida cotidiana. 

Como se ve, hay muchos entuertos estructurales que corregir y si nos quedamos en anuncios y parches caeremos pronto en un  profundo “agujero negro”.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación