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El pasado domingo 14 en un mitin de militantes del PLD en San Pedro de Macorís, el presidente Leonel Fernández dijo que la situación que vive actualmente el país no es para “relajo”,  y agrego que cuando “el león sale a la calle, a la oposición le da cólera”.

Y en efecto, tres (3) días después, el miércoles 17, la prensa nacional traía en destacados titulares la preocupante noticia del primer caso de cólera en la Republica Dominicana, detectado precisamente en una ciudad del  Este, en Higuey.

El pueblo ha dicho siempre que con la verdad no se juega; por eso, a muchos les pareció  una ligereza que el presidente de la Republica hiciera chistes políticos con una tragedia que ha cobrado miles de vidas en Haití y avanza amenazante hacia el lado dominicano.

Pero, en realidad, todos conocemos la pasión del presidente por el espectáculo político. El doctor Fernández se ha convertido en un verdadero actor de la política y sin reparar en momentos y lugares recurre a los procedimientos típicos de la pantomima demagógica: se coloca en el centro de la escena como un imprescindible de su partido, exagera los pecados de sus adversarios, elige al contrincante que le acomoda, apela a los temas de moda y quiere imponer los temas para el debate público.

Mientras que, la solución a fondo de las atrasadas infraestructuras de aquellos servicios básicos de la civilización actual: electricidad, agua potable, educación, salud y seguridad ciudadana, parecen asuntos secundarios. 

El doctor Fernández hace extensas exposiciones sobre política internacional, pero no ha diseñado ni aplicado una política de inmigración y de fronteras en su propio país.

Lamentablemente, dejando a un lado el tema del cólera, la coyuntura actual es propicia para el show político. El Presidente sabe que le será difícil una nueva respostulación, pero en su partido tiene a todo mundo manos arriba. 

Es decir, de aquí al 2012 tendremos en el gobierno poco trabajo y mucho show, con el publico en suspenso esperando a ver donde y cuando aterrizara esa burbuja flotante de la política criolla.

El Nacional

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