Opinión

Detalles ruidosos

Detalles ruidosos

En su   rendición de cuentas ante la Asamblea Nacional, el presidente Leonel Fernández reconoció que “pueblos no comen números”, pero indicó que “lo cierto es, también,  que los números expresan lo que los pueblos comen”. Sería una mezquindad negar muchos de los avances descritos por el mandatario durante los últimos ocho años. Sin embargo, la hipérbole sobre el crecimiento y el desarrollo económico y social enarbolada por el gobernante contrasta con detalles ruidosos y contadictorios. El millón de personas beneficiadas con la tarjeta Solidaridad y el 56 por ciento del empleo en el sector informal son elementos que no concuerdan con los parámetros de prosperidad y progreso. Todo lo contrario. En lugar de incrementarse ha debido reducirse el número de subsidiados como prueba de que cada vez menos personas no necesitan para subsistir la asistencia pública. La tasa de empleo informal es también muy alta en una nación presentada como modelo de desarrollo. Y eso que al mandatario se le quedaron otros programas sociales que, por su dimensión, revelan las dificultades que tienen muchas familias para adquirir alimentos. Además de contrastar con la realidad, las estadísticas que exhibió el mandatario tienen como consecuencia que República Dominicana no sea considerada  merecedora de donaciones y asistencia de fundaciones y entidades internacionales. Las torres con apartamentos de lujo y los costosísimos vehículos que inundan las calles de la ciudad como una suerte de réplica de Nueva York chiquito chocan hasta con las ncesidades de agua potable y si algo reflejan son los privilegios de una minoría. Los Gobiernos, en estos países, tienen que fomentar políticas sociales. Al hacer la evaluación desde un helicóptero, el Presidente se quedó por las nubes, más cerca del paraíso que de una realidad tan triste y sombría como la de las familias que subsisten de la caridad pública.

El Nacional

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