Familiares del héroe nacional Antonio Imbert Barrera, uno de los ajusticiadores del tirano Rafael Leónidas Trujillo, develaron ayer un busto en su honor, al conmemorarse el segundo aniversario de su fallecimiento.
El acto, celebrado en el cementerio Puerta del Cielo, tuvo como guardia de honor a oficiales las Fuerzas Armadas y contó con la asistencia de amigos y allegados a la familia.
Las palabras centrales las pronunció Antonio Segundo Imbert Pellerano, nieto de Imbert Barrera, quien dijo que la efigie es una forma de tributar a un hombre que siempre nos llenará de orgullo.
Indicó que de su abuelo aprendió a valorar a las personas humildes, a no temer a la muerte y a disfrutar de la bendición de estar vivo.
Dijo que a pesar de lo que pasó con Trujillo el 30 de mayo de 1961, siempre que compartió con él su tema fue siempre la familia, parte central en su vida.
Imbert Pellerano lo describió como un conciliador amante de la Patria y de la familia, a la que aseguró le inculcó principios y valores que siempre recordará y mantendrán.
Durante el acto fue celebrada una misa en memoria del general Imbert Barrera, oficiada por el sacerdote Jorge William Hernández. En su homilía, el padre Hernández resaltó las cualidades del general Imbert Barrera y llamó tanto a sus familiares y a la sociedad en general a imitar su ejemplo.

