Hace tiempo que la mujer dejó de ser catalogada como el sexo débil. Gracias a la lucha que ha librado y a su papel en acontecimientos históricos en materia de derechos está en muchos países a la par que el hombre.
Sea para resarcir la discriminación de que ha sido víctima o en reconocimiento a su sacrificio en beneficio del bienestar y el desarrollo de la humanidad, ningún otro ser es tan venerado con fechas especiales.
El Día de la Madre, en homenaje al amor y la ternura; el Día de la Mujer, que se celebra hoy en reconocimiento a su lucha por conquistas sociales y jurídicas; el Día de la No Violencia contra la Mujer, concebido para denunciar asesinatos tan brutales como el de las hermanas Mirabal, y hasta el lenguaje inclusivo aprobado para dar visibilidad a las damas figuran entre las muchas distinciones a ese ser tan especial para la raza humana.
En países como República Dominicana, aunque las mujeres han tenido un avance extraordinario en la vida social, política y económica, la compañera del hombre es todavía víctima de cierta discriminación y de una brutal violencia machista. Los frecuentes feminicidios son una muestra que algún día tendrá que superarse para que las mujeres disfruten de la necesaria seguridad y libertad a que tienen pleno derecho.
Por los tropiezos provocados por la actual estructura social a la mujer se suele victimizar a través de dádivas, en lugar de crearles las condiciones para que pueda superarse y desarrollarse. Además de los feminicidios, los alarmantes embarazos de adolescentes son un fenómeno que no han encontrado la respuesta adecuada de las autoridades, si es que en realidad se ha buscado no necesariamente con la linterna de Diógenes.
El Día de la Mujer, que se celebra cada 8 de marzo, para conmemorar las grandes batallas de las mujeres en la historia, será siempre una fecha propicia para dar a esos seres humanos el lugar que merecen en la sociedad. Por demás, satisface celebrar la capacidad demostrada por la mujer para conquistar derechos que el machismo antes le regateaba.

