El 10 de septiembre es el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una de las causas prevenibles de muerte prematura que alcanzan al millón por año, siendo los países subdesarrollados los que tienen las tasas más elevadas, con un incremento del 60% en los últimos cincuenta años.
En nuestro país, de acuerdo al doctor César Mella, la tasa es de cerca de 8 por cada cien mil habitantes, cifra en incremento probablemente por la situación de desesperanza como resultado de la crisis económica y de valores, con cifras de subregistro por la connotación de afrenta familiar y pecado que tiene en el imaginario socio cultural dominicano.
Aunque la tentativa de suicidio es de tres a cinco veces más frecuente en mujeres que en hombres, el hecho es consumado tres veces más por los hombres que por las mujeres, una diferencia que puede llegar a cuatro suicidios masculinos por uno de mujeres, mostrando la determinación de las diferencias sociales de género en la adhesión a los patrones sexistas.
Para la española Carmen Tejedor, la diferencia conceptual está en que el suicidio masculino es visto como cuestión de honor, mientras las mujeres corren el riesgo de ser apuntadas socialmente como «malas madres» si lo ejecutan, además de suponer el reconocimiento de que sociedad y controles culturales sobre la mujer, no están funcionando.
Las diferencias entre el suicidio de hombres y de mujeres son importantes, partiendo de la cultura patriarcal y machista que resalta las depresiones de las mujeres como prueba de su debilidad psíquica, olvidando los problemas mentales sufridos por los hombres, mucho más graves y frecuentes. Así, mientras la depresión es la disfunción mental más común entre las mujeres, en los hombres se presentan disfunciones más complejas, como esquizofrenia y paranoia. Por otro lado, en las estadísticas de criminalidad, los hombres son los que cometen los peores crímenes.
Además de la diferenciación por género, los factores etarios preocupan por ser la tercera causa principal de muerte en jóvenes de 15 a 24 años, resaltando que entre 15 y 19, los hombres tienen tres veces más probabilidades de morirse por suicidio que las mujeres y entre 20 y 24 siete veces más probabilidades. (Según el Instituto Nacional de la Salud Mental (National Institute of Mental Health, NIMH, de USA).
Últimamente, la referencia en la prensa de adolescentes y jóvenes que se suicidaron, nos remiten a la atención especial y con perspectiva de género, de parte de Salud Pública y las sociedades de especialistas de la conducta, a un fenómeno que si es machista.
