Opinión

Día de Reyes

Día de Reyes

Luego de ver el poco movimiento tanto en tiendas como en el vecindario y las calles, tengo la ligera impresión de que el Día de Reyes como verdadera tradición en nuestro país, podría estar dando sus últimos pataleos.

Podría ser que ya a mi edad, sin recibir un regalo para estos tiempos en más de una década, no lo viva en similar forma a como lo hacía en mi niñez. Incluso me tomé la molestia de solicitar un banjo como regalo de Día de Reyes, pero sólo recibí carcajadas y ningún banjo.

No hay nada peculiar sobre el Día de Reyes, no hay cenas, ni piernas, ni vinos ni fiestas; sólo muchos niños estrenando bicicletas y carritos de control remoto en las calles. Este año, no pude ver una ni otras cosas.

Quizás en estos tiempos se regalen celulares, computadoras, vídeo juegos o iPods para disfrutar en la tranquilidad del hogar sin necesidad de salir a la calle. Precisamente en eso se resume la niñez de hoy. Ya jugar en las calles parece cosa del pasado y lo que resulta  indispensable para la diversión de niños y adolescentes es mirar fijamente una pantalla. Talvez por esto no se sintió.

Recuerdo esperar con ansias el Día de Reyes cuando era niño. Hacía incluso toda la parafernalia exigida para la ocasión: dejar yerbas y agua para los camellos, y leche y galletas para Melchor, Gaspar y Baltasar. Al parecer la crisis económica imposibilitó que se les dejaran provisiones a los reyes, y sus camellos se murieran a mitad de trayecto. Debido a esto parece que tuvieron barajar el resto del viaje y muchos niños se quedaron sin pito ni flauta; esa es una posible razón.  

La realidad es que este año el Día de Reyes pasó sin pena ni gloria. Lo que se iba a regalar se regaló en Navidad y todo el mundo aprovechó el fin de semana largo para descansar. Sea por circunstancias económicas o culturales el Día de Reyes agoniza.

Es un momento triste para aquellos que los vivimos en su plenitud, y más triste aún pensar que nuestros hijos o nietos probablemente nunca sabrán lo que es eso del Día de Reyes, ni lo que todo eso significó para uno.

Es una verdadera pena ver como fiestas como el día de Acción de Gracias y Halloween de forma absurda van tomando tanta fuerza en nuestra cultura, ahora mezclada, y otras como el Día de Reyes o el Día de San Andrés están quedando al borde de la desaparición junto al Día de la Vieja Belén.

Supongo que mientras se siga preservando como asueto, el Día de Reyes será bienvenido por aquellos que deseamos descansar luego de las agitadas Navidades, pero eso de regalos, yerbas, galletas, vasos de leche, parece ya estar llegando a su fin, y es una verdadera pena puesto que me voy a tener que quedar esperando para toda la eternidad a que Melchor, Gaspar y Baltasar se dignen traerme mi muy deseado banjo.

Quizás lo haga el Niño Jesús, pero yo no resido en el Cibao.

ogomez@redpolitica.com      

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación