Reconocer la diabetes como una de las 4 enfermedades crónicas no transmisibles que afecta a millones de personas en el mundo, incrementando el índice de mortalidad por la misma, motiva a la programación de actividades que acerquen a estos enfermos a la búsqueda de conocimientos y cambios de actitudes sobre la enfermedad en el ambiente familiar, social y comunitario.
Por esto, se desarrollan campañas médicas que promocionan la prevención de la diabetes en la población en general, pero, sobre todo en aquellos con familiares cercanos que son diabéticos, los obesos, las madres con hijos de 9 libras o más, los hipertensos, los que sufren de colesterol y triglicéridos, los que consumen rutinariamente medicamentos con cortisona y todos aquellos con más de 40 años de edad, que es la población más frágil para desarrollar la misma. A esto se le llama prevención primaria de la diabetes.
Cuando el ciudadano debuta como diabético, la propuesta médica es la prevención secundaria dirigida a controlar efectivamente al enfermo, mediante la aplicación de un tratamiento efectivo, la realización de ejercicios, una dieta calibrada y organizada que le sirva para prevenir las complicaciones por todos conocidas como la neuropatía o inflamación de los nervios, alteraciones visuales (retinopatía), infecciones y amputaciones, insuficiencia riñones (diálisis) enfermedades cardiovasculares y otras.
En esta etapa, se requiere de un gran conocimiento de la enfermedad por parte del paciente que le permita aplicar correctivos en el contexto familiar para auto brindarse una mejor calidad de vida, pero además debe conocer su responsabilidad en cuidado de sus pies, hacerse análisis glucemia en el hogar, cumplir un programa permanente de actividades físicas (150 minutos/semana), evitar traumas, realizarse análisis de hemoglobina glucosilada cada 3 meses, evaluación odontológica semestral, examen de la vista anual, análisis de la función renal una vez al año, así como apoyo nutricional y psicoemocional permanentes.
El manejo médico moderno de la diabetes exige por tanto, integración de todo el equipo profesional relacionado para dar la mayor cobertura educacional que redunde en un mejor tratamiento de la enfermedad, principios que han motivado a la Unidad de Diabetes del Hospital General de la Plaza de la Salud a través de la diabe-escuela a iniciar el protocolo de atención ambulatoria del diabético que recomienda la Asociación Latinoamericana de la Diabetes (ALAD). ¡Enhorabuena!
