La diabetes, esa enfermedad que se conoce desde los tiempos mas remotos, descrita por el médico griego Areteo de Capadocia como una chorrera tras un sifón, que hasta los huesos se van por la orina, debe su nombre a la palabra griega Diabaineim y su apellido mellitus se debe al sabor dulce como la miel de la orina de estos enfermos, que atrae a las hormigas.
Antes del descubrimiento de la insulina en el 1921 por el profesor Frederick Banting y su asistente fisiólogo Charles Best en la Universidad de Toronto, Canadá, los diabéticos tenían un período de vida muy corto, fallecían por infecciones, inanición, coma diabético… Luego del inicio de la aplicación de la insulina, los diabéticos luchan en la prevención de las complicaciones más frecuentes.
Afortunadamente, las insulinas y pastillas de hoy, permiten al diabético disciplinado, que cumple las órdenes de su médico, se somete a la dieta y cumple un programa mínimo de ejercicios, tener una prolongada como la del no diabético.
Hace más de 60 años se descubrió que todos los humanos tenemos en nuestra hemoglobina una fracción de la misma llamada hemoglobina glucosilada, combinación de hemoglobina con glucosa -el azúcar en la sangre- y que en el diabético que tiene altos niveles de glucemia por descontrol, le aumenta la hemoglobina glucosilada que dificulta el mensaje nutricional y fisiológico de la hemoglobina a cada célula. Este análisis registra el promedio de las glucemias de los últimos 3 meses previos a la toma de muestra.
Luego del estudio clínico DCCT (Diabetes Control and Complications Trial) realizado en niños y jóvenes diabéticos durante 10 años en hospitales de Estados Unidos y Canadá y posteriormente el estudio conocido como UKPDS (United Kingdon Prospective Diabetes Study) realizado en Inglaterra durante 20 años en diabéticos adultos se ha podido importantizar el valor de la hemoglobina glucosilada y su relación con retardo y/o la aparición de las complicaciones de la diabetes.
Mientras más reducido sea el valor de este análisis, cuya meta es que sea inferior a un 7% y que se realiza en nuestro país en cualquier laboratorio, menor probabilidad de complicaciones tiene el diabético.
Una hemoglobina glucosilada en 9% refleja un promedio de azúcar en la sangre (glucemia) en los últimos 3 meses de 210 mg/dl cada minuto de cada hora, representando un alto riesgo de aparición de complicaciones y si es de 13% o 14%, el promedio de su azúcar en los últimos 3 meses es de 340 mg/dl a 380 mg/dl, lo cual representa un riesgo critico.
Por lo tanto, todo diabético debe hacerse este análisis de manera obligatoria cada 3 meses. Para brindarse una mejor calidad de vida, hágase su prueba hoy, y consulte con su especialista.
