El vicepresidente ejecutivo de la Corporación dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), licenciado Celso Maranzini, afirmó que el déficit real de sector eléctrico este año, será de 518 millones de dólares, el más bajo del sector eléctrico en los últimos 8 años.
Marranzini hizo la afirmación en carta dirigida al director de El Nacional, señor Radhamés Gómez Pepín, en la que comenta la nota editorial del pasado lunes 22 de noviembre, donde se aborda el tema eléctrico.
También reiteró su planteamiento de que los contratos con las empresas generadoras no deben ser rescindidos, sino negociar precios, lo que, dijo, ha permitido este año ahorros por 75 millones de dólares.
A continuación el texto completo de la carta de Marranzini:
Me dirijo a usted con el propósito de comentar la nota editorial del lunes 22 del mes en curso publicada en el prestigioso diario bajo su dirección, que aborda temas eléctricos sobre los cuales quiero exponer algunas puntualizaciones.
Asumamos que el déficit del sector eléctrico de este año se estima en US$690 millones como plantea el editorial-, y tomemos en cuenta que fue necesario extraer US$102 millones para saldar deudas con generadores, atrasadas desde 2009, para posibilitar el acuerdo con el FMI.
Si a esto restamos US$70 millones que adeudados a las empresas distribuidoras de electricidad por las denominadas instituciones estatales no cortables, el cociente remite a un déficit real de US$518 millones, el más bajo del sector eléctrico en los últimos 8 años.
Huelga señalar adoptando las cifras oficiales-, que la CDEEE nunca estimó el subsidio eléctrico para 2010 en US$390 millones, sino en alrededor de US$720 millones, por lo cual eso que el editorialista considera una sangría de RD$11,500 millones al presupuesto, estaba previsto.
Aún así, vale la pena señalar que el subsidio eléctrico de 2010 es un 50% menor que el de 2008, pese a que en la actualidad proveemos más energía (un crecimiento de 11% en lo que va de año) y encaramos un precio de fuel oil, principal combustible de generación, similar al de dos años atrás.
Señor director, la visión de la CDEEE como barril sin fondo tiene que comenzar a variar, si partimos de resultados financieros que indican que las pérdidas operativas de la empresa se han reducido en RD$3,000 millones anuales por la vía de los recortes de gastos de nómina, compras, combustibles y otros bienes y servicios.
Por otro lado, por primera vez desde 2001, la CDEEE logró que se cumplieran todas las condicionalidades para el sector eléctrico de los organismos multilaterales de crédito, lo cual posibilitó que el Gobierno recibiera desembolsos ascendentes a US$500 millones para respaldar la estabilidad macroeconómica.
Ciertamente, causa irritación un subsidio eléctrico que, como calcula el editorialista, ha costado al país más de RD$90,000 millones en apenas tres años, causado básicamente por un millón de dominicanos que no paga el servicio eléctrico y del millón que cumple una proporción importante no la salda completa.
Los cambios recientes en las empresas distribuidoras de electricidad incluyendo la contratación de técnicos calificados internacionalmente para gestionar entidades eléctricas en crisis-, van dirigidos a contrarrestar el mal precedentemente citado. Aún es temprano para ver resultados.
Concomitantemente, señor director, por primera vez en muchos años, 2011 marcará el inicio de un agresivo plan de inversiones para rehabilitar las redes de distribución, contrarrestar los altos niveles de pérdidas y mitigar el azaroso impacto del fraude eléctrico, situaciones que tanto dolor y muerte han causado en la familia dominicana.
Respecto a los contratos del sector eléctrico, somos los primeros en proclamar que ellos constituyen el pecado original de la industria, pero que su rescisión acarrearía secuelas indeseables para el país, como el desvío de inversión extranjera, así como costosos e inciertos arbitrajes internacionales.
Adicione usted a esto, las consecuencias que podría derivarse para las exportaciones del país, en el marco del DR-CAFTA, cuando empresas estadounidenses radiquen litigios en contra del Gobierno dominicano.
Sería contraproducente que, en lugar de atraer inversión en generación para revertir el maleficio de no haber añadido megavatios en los últimos años-, nos dediquemos a espantar capitales, dando señales de que irrespetamos las reglas del juego. Esto sería un flaco servicio a la Patria.
Como los cristianos que hemos de convivir con el pecado original, pero tratando de redimirnos por las buenas obras y la fe, hemos optado por negociar precios con los generadores, un ejercicio que ha reportado ahorros en lo que va de año por US$75 millones.
En este contexto, señor director, el torniquete ha sido puesto para detener la hemorragia y el camino está siendo trazado para conducir al sector eléctrico hacia una salida definitiva con la participación de todos los dominicanos que, como usted, ansían un mejor país.

