El presidente Donald Trump ha invitado este viernes a su mansión privada en la Florida a los presidentes de República Dominicana, Haití, Bahamas, Jamaica y Santa Lucía para abordar los temas de Venezuela y China, cita complicada para esos mandatarios compelidos quizás a decir que sí o que no según convenga al anfitrión.
Lo que ha dicho la Casa Blanca es que la reunión entre Trump y los jefes de Estado caribeños en su propiedad de Mar-a Lago, sería para “agradecer” el respaldo de esos gobiernos a la política de Washington frente a Caracas y para “contrarrestar las prácticas económicas depredadoras de China”.
El presidente Danilo Medina figura como el líder de mayor relieve entre los convidados a ese encuentro porque el país es miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y porque condujo un proceso de diálogo político entre el Gobierno y la oposición de Venezuela.
Esa reunión estará precedida por el encuentro que Trump sostuvo esta semana con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, durante el cual, al referirse a la crisis venezolana, el mandatario estadounidense dijo que «Creo que puedo hablar por ambos países cuando digo que todas las opciones están sobre la mesa».
Sobre el respaldo a una hipotética intervención militar estadounidense a Venezuela, Bolsonaro dijo que “Todo lo que discutamos aquí (en privado) lo cumpliremos, pero de algunas posibilidades no se habla en público».
En cuanto a las “prácticas económicas depredadoras de China”, que también abordará el presidente Trump en ese encuentro, resulta que República Dominicana figura como el único país entre los invitados que ha establecido relaciones diplomáticas con Beijing.
Se resalta que Haití, Santa Lucía, Jamaica y Bahamas forman parte de la Comunidad del Caribe (Caricom) que apoya el Mecanismo de Montevideo creado el 6 de febrero pasado por México y Uruguay, para habilitar en Venezuela un proceso de diálogo y negociación con acompañamiento internacional en Venezuela.
El presidente Medina asistirá el viernes a un encuentro con el presidente de Estados Unidos, que de antemano se define como difícil y complicado, durante el cual se aconseja no dar más de lo que ya se ha otorgado ni formar parte del fatídico coloquio que mantuvo Trump con Bolsonaro sobre una “hipotética intervención militar en Venezuela”.

