El ambiente político y social dominicano cada día se hace más y más difícil para hacer política con responsabilidad, desprendimiento, en busca de cambios sociales y económicos que favorezcan al pueblo, fortalezcan las instituciones y se puedan sentar las bases de una sociedad nueva con una real y verdadera democracia participativa.
Una vez la mercancía dinero se pone en política por encima de los principios, los politiqueros, los truhanes, oportunistas y sinvergüenzas sobresalen ante los hombres y mujeres de bien.
Lo que en la República Dominicana se define como liderazgo político nacional descansa en el dinero sucio, el clientelismo, el aprovechamiento corrupto de los recursos del Estado y la estafa política en todas sus vertientes.
Por tal motivo es que en los últimos años, para estar integrado en un organismo estatal, la primera condición que debe poseer un cuadro político o activista es estar formado de un material humano con dobleces, de conducta de maleable, ser un pervertido.
El hombre o mujer con formación familiar de respeto, dignidad y decoro tiene poco espacio en la actividad política con posibilidad de poder.
Hay que comprender que no es por pura casualidad que los politiqueros sinvergüenzas están preocupados por el deterioro de los partidos tradicionales y la falta de creencia que en ellos tienen muchos dominicanos y dominicanas decentes.
Solamente con organizaciones políticas sustentadas sobre bases podridas pueden los negociantes políticos mantener vigencia política.
Debe ser algo iluso aquél que cree que puede luchar, a nivel político, de igual a igual con quien tiene a su disposición los dineros del erario y los usa a su discreciónen campañas electorales y en búsqueda de puestos para ejercer influencia en la conciencia de las masas populares.
Aquellas personas que pongan en duda lo que decimos, solamente tienen que lanzar una mirada retrospectiva a lo que ha sido la vida política en los últimos cuarenta años, y se darán cuenta que la acción política de influencia en el seno del pueblo ha estado dominada por los que han acumulado dinero teniendo como fuente el erario y como medio el robo en sus distintas modalidades.
Cada persona que se decida por intervenir en la vida política del país, debe estar consciente de lo que busca.
Si realiza un activismo político como luchador social consecuente con los intereses de las masas populares, debe saber que va a tener de frente todo el tigueraje, el lumpen, a los truhanes, a los que han hecho de la política un lucrativo negocio, y se han enriquecido con los cargos públicos, a la generalidad de los que han pasado por el Senado, la Cámara de Diputados, los cabildos y la Liga Municipal Dominicana.
La basura política está muy bien posesionado en los órganos del Estado, carece de escrúpulos y tiene mucho dinero que se ha robado en el accionar político delincuencial.

