He dicho en reiteradas ocasiones que existen en nuestro país sectores sociales y políticos que les fascina hacerle la embestida al Congreso Nacional. Viven prejuiciados y caen en denigrar a nuestros legisladores con mucha facilidad, con mucho entusiasmo. Les satisface grandemente conseguir cualquier brechita, cualquier pretexto para su arremetida. Es más, también lo he dicho en otras ocasiones, muchas veces los mismos legisladores no se defienden como debieran.
Como supongo que es el caso de gran parte de la población, de amplios sectores de opinión pública, yo estaba a la expectativa, esperando la reacción del diputado Sergio Moya, Gory, ante la mención de su nombre queriéndolo involucrar en el caso de corrupción que la Procuraduría ha dado en llamar Operación Calamar. El diputado Gory habló ante su hemiciclo, vale decir, habló ante el país. Y lo hizo con valentía y responsabilidad. Negó que tenga alguna vinculación con este caso.
«Les puedo asegurar que no existe ni existirá un solo dueño de banca que pueda demostrar o probar, que me haya reunido, hablado o solicitado la entrega de dinero, o que yo haya sido parte de ninguna mafia, razón por la cual no ha habido ni habrá imputación legal sobre mi persona,» enfatizó el legislador.
A diferencia de otros, el diputado Gory dejó establecido claramente que confía en el sistema de justicia dominicano, en el rol del Ministerio Publico, aduciendo que el que nada debe, nada teme. Y siguió diciendo:
«La campaña masiva de mentiras, puestas a circular en mí contra, muestra el interés de algún sector de hacerme daño político. Por ejemplo, se ha difundido que he tenido alrededor de 100 inasistencias a las sesiones, y puedo demostrar con certificación del hemiciclo que he asistido en un 83%, entre otras cosas.»
Anunció que está analizando con sus abogados, que están recabando datos y pruebas sobre las mentiras que de él se han dicho para proceder judicialmente. Y concluyó diciendo:
«Finalmente, informo para tranquilidad de mis colegas, que si me prueban que yo he recibido de manera irregular un solo peso en perjuicio del Estado Dominicano, entonces yo me retiro de la vida pública y renuncio a mi condición de diputado.»
Por: José Vicente Calderón R.

