Quién me dice a mí que el discurso del presidente Danilo Medina del miércoles, ante la Asamblea Nacional, estará lleno de descripción, narrativa y aporte de estadísticas reales sobre el país, de manera que constituya una verdadera rendición de cuentas sobre los múltiples aspectos de la vida nacional?
Si en sus entregas anteriores ha descrito un panorama inherente a un país desarrollado —que no es la República Dominicana— se colige que volvería por el mismo carril, resaltando el crecimiento del Producto Interno Bruto, crecimiento económico que nunca se transfiere a los segmentos necesitados, el aumento del flujo de turistas, el éxito de la tanda escolar extendida y los grandiosos resultados de las visitas sorpresa.
Se repetirá el maquillaje de datos y posiblemente lo único novedoso sería el anuncio de la entrada de la Planta Punta Catalina, un verdadero cuerpo de delito de la corrupción peledeísta. Que nadie espere, sin embargo, que Danilo hable de los alarmantes niveles de criminalidad, déficit de viviendas y agua potable, desempleo, inflación, falta de salud, narcotráfico y falta de institucionalidad.
Danilo no tiene que escribir discurso, posiblemente lo que hará es invertir párrafos y buscar sinónimos para el cambio de palabras, pero en definitiva sería el mismo contenido, por lo que no hay que crearse expectativas ante un texto, gestos y ademanes ensayados y manidos. El que vio una vez a Danilo exponiendo un 27 de febrero ante la Asamblea Nacional, puede decir que lo ha visto siempre.
Si en todos sus discursos el jefe de Estado dibuja un paraíso no hay razón para pensar que esta vez admitirá que la deuda externa es grande y dirá el destino que se le ha dado al dinero del festival de empréstitos que le ha aprobado su congreso. Tampoco admitirá su incapacidad para enfrentar la inseguridad ciudadana ni someterá a la justicia a los funcionarios civiles y militares involucrados en corrupción y en narcotráfico.
Estoy seguro que Medina no hablará de la venta de las empresas de Corde ni de la desaparición de los ingenios y las tierras del CEA. El discurso que pronunciará será algo repetitivo y aburrido. Y aquellos que no lo ven o lo oyen no se pierden nada.

