He dicho muchas veces durante muchos años que la Policía Nacional es una banda asesina que debe ser disuelta y crear otra institución desmilitarizada, dejando atrás la herencia trujillista y balaguerista que enseña a matar porque el civil no es gente.
He visto indignado el vídeo presentado por Nuria Piera que muestra el asesinato, vil y cobarde, de un recluso del nuevo modelo penitenciario que supuestamente intentó escapar junto a otros. Se trató de un crimen por encargo para impedir que se haga justicia en torno a un asesinato en San Francisco de Macorís.
El video del asesinato del joven estudiante de medicina en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, también vil y cobarde, es otro ejemplo de la brutalidad policial que vemos todos los días. (¿Quién mató a Sagrario Díaz? ¡La maldita Policía!, decía una consigna estudiantil. Es la misma Policía de siempre la que sigue matando y atropellando)
La sociedad dominicana precisa de otra Policía. Precisamos de una Policía conceptualmente moderna, sin rangos militares, ni poderes especiales para ningún jefe que luego se cree Dios. Una Policía auxiliar verdadera del sistema Judicial, no que se crea la justicia y la tome en sus manos frente a los infelices.
Ningún gobierno ha querido producir una profilaxis profunda y definitiva en ese órgano, podrido y enfermo, tanto o más que las demás instituciones estatales.
Si estuviera en mis manos aboliría de un plumazo el Congreso, el Sistema Judicial, la Policía y las Fuerzas Armadas. Convocaría una Constituyente para elegir nuevos legisladores, lo mismo que los jueces de las mal llamadas Altas Cortes. Haría otra Policía. La Policía no puede seguir siendo una banda paramilitar; no puede estar dirigida por sicarios, ni por fantasmas del terror en los barrios pobres.
¿Se atreverá Danilo Medina a hacer lo que nunca se ha hecho en la Policía? ¡Lo dudo mucho!

