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Disparos

Disparos

Por momentos pienso de si vale la pena seguir defendiendo tanto una causa que no se vislumbra, ni siquiera, que tendrá una mejoría a largo plazo. Y es que, la inversión de valores  ha hecho metástasis en todas las actividades de la sociedad.

Vemos  que el deporte no escapa a la podredumbre que amenaza con adueñarse de todo el país. Lo que ayer era una vergüenza hacer, hoy día se ha convertido en un lujo, una rutina.

Qué pena,  pero así andamos.

Son cosas del pasado encontrar dirigentes y atletas que se entreguen con amor y desinterés a la causa del deporte. Lo que predomina es un afán insaciable por conseguir dinero, no importa cómo y de donde venga.

Es por eso que no nos extrañan las constantes rebatiñas entre dirigentes deportivos por tomar el control de asociaciones, federaciones, clubes y el Comité Olímpico Dominicano (COD).

Y, cuando escalan la cima de una de esas entidades, permanecen 15, 20 y hasta 25 años al frente de las mismas. No hay manera que le den paso a sangre nueva, técnicos que vengan con nuevas iniciativas para tratar de enrumbar el deporte por mejores senderos.

Muy pocos se desprenden de los privilegios que significa dirigir una de esas instituciones, y cuando lo hacen por la presión inaguantable de sus adversarios la dejan en bancarrota. 

Pero no sólo eso, algunos han llegado a la barbaridad de quemar y desaparecer documentos que comprometen las bellaquerías que hicieron durante su gestión. Algo criminal.

Sin embargo, como vivimos aquí, en esta selva que es todo menos un país,  las cosas pasan desapercibida. Nadie enfrenta a esos señorones, porque como en la política, es una manera de protegerse el uno al otro.

Tengo la esperanza, no obstante, que en cualquier momento los buenos deportistas que no se han corrompido todavía y que están apagados por una razón u otra, enfrentarán decididamente a los falsos dirigentes que predominan en la actualidad.

Otras cositas

Definitivamente, que el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, el Parque del Este, la Piscina Olímpica, el Albergue Olímpico y los famosos multiusos, entre otras instalaciones y centros deportivos, no tienen dolientes… El colega y hermano Heriberto Morrison preside la “Fundación Familia Egbert Morrison”, institución creada sin fines de lucro y con el objetivo de difundir la cultura, la educación, la ciencia y el deporte. Sin dudas que la misma favorecerá a toda la ciudadanía, pero en especial a los residentes en la Provincia Santo Domingo Este. No podía caer en mejores manos la dirección de esa institución. Ahí sí que hay honestidad y capacidad…Gracias de todo corazón al señor Jacinto Hipólito G. Peña, quien me escribió una cartita en la que me exhorta a seguir adelante con lo que él llama la columna de la dignidad…Esas son de las cosas que me comprometen cada día más a defender las mejores causas…

El Nacional

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