Nueva York, (EFE). Novak Djokovic prolongó en Nueva York la dictadura tenística que ha impuesto esta temporada, al ganar el Abierto de Estados Unidos, su tercer Grand Slam de la temporada, y aumentar su espectacular bagaje de este año a 64 victorias por tan solo 2 derrotas.
Tras las cinco finales que Rafael Nadal había perdido este año ante el serbio, se esperaba con expectación una posible reacción del español. Mejoró, pero no lo suficiente. Djokovic supo imponer su ritmo al partido y fue él que marcó la pauta, incluso en el set que perdió. El tenista de Belgrado señaló tras el torneo que nadie es invencible pero su récord quedará para la historia y en Nueva York dejó en la cuneta a los dos mejores.
Contra Federer salvó dos bolas de partido. Cuando un jugador está en estado de gracia, poco se puede hacer. Nadal, pese a la derrota en la final, hizo un buen torneo.
