Conocí al recién fallecido arquitecto y novelista, Doi Gautier, cuando me llamó para entrevistarme para su novela Serenata. Había visto mi obra teatral Salomé U: Cartas a una Ausencia, basada en el epistolario de la familia Henríquez Ureña, y quería compartir impresiones.
Nos juntamos en Ananda, y me encanto verlo llegar con su figura Quijotesca, alta y flaca, y sus facciones tan clásicas, tan alargadas, como en un cuadro del Greco.
La empatía fue inmediata, y a seguidas comenzó a hablarme de Serenata, su novela sobre Salome Ureña, con una sentencia que me sorprendió: “Creo que no la quería, y ello es evidente en tus ensayos y en tu obra”.
Se ha especulado mucho sobre eso, dije. Para empezar, pocos se detuvieron en el hecho de que ella era nueve años mayor que él y que cuando Francisco se le acercó, con 19 años, ya Salome era una poeta nacional, una figura que generacionalmente debió casarse con don Federico, no con él.
Por otra parte, Francisco era un joven lleno de inquietudes y ávido de integrase a la exclusiva sociedad que integraba su hermano con Salome, y la gran intelectualidad dominicana.
“Crees entonces que la admiraba?”.
Ciertamente, y es posible que tampoco tuviera mucha experiencia amorosa, como para conocer la diferencia.
“La realidad es, que en las cartas que le envía desde Paris el desamor es evidente”…
Recuerda que Francisco era un hombre bellísimo, en plena madurez física, y era casi lógico que se enamorara de su casera francesa. De hecho, se lo dice veladamente a Salome cuando afirma en una de sus cartas que de los hombres no puede esperarse fidelidad…
“Creo que ahí ella comenzó a morirse”…
De la enfermedad de los poetas románticos, la tuberculosis…
Esa complicidad, que ya no era empatía sino cariño, se expresaba cada vez que nos encontrábamos, por eso, cuando escribí Sireno, Doi fue el primer dominicano a quien le pedí que leyera la novela.
Lo hizo como todo un profesor y veterano (ya tenía 16 títulos, que por cierto comenzó a escribir a los 60 años), con subrayados, notas y comentarios al margen.
“Aquí falta un capitulo de amor y sexo”, dijo.
“Si lo central de esta novela es el romance entre un teniente de la ocupación brasilera y una antropóloga dominicana (con la guerra de Abril como telón de fondo), no puede estar ausente”. “Y, deberías trabajar más los cantos de las ceremonias vudú”…Y, y, y,………………………….
Porque así era Doi.
“Debes estar contenta. ¡Por fin escribiste tu novela!”
Más bien algo nerviosa…
“Cuando eso te pase confía en ti. Lo único que importa es tu alegría creadora. No la pierdas!”
¡Gracias Doi! ¡Descansa!
Por: Chiqui Vicioso
luisavicioso21@gmail.com

