La semana pasada, en menos de 72 horas, ocurrieron al menos 10 muertes violentas en diferentes puntos del país, tres accidentes de tránsito, dos suicidios y cinco feminicidios, con el de una menor de ocho años, violada antes de matarla.
De acuerdo a las cifras de la Procuraduría, hasta la fecha hay 40 mujeres y niñas muertas violentamente, por ser mujeres y con estos feminicidios, mal contados, puede que se considere que «vamos bien», porque se proyectan menos que 209 ejecutados para 2017, siempre de acuerdo al Ministerio Público.
Probablemente, será la manera de evaluar positivamente el plan adoptado por el sistema, lamentablemente, no se sabe si se cuenta mal aposta, o si de verdad, hay convencimiento de que las cosas van bien. Ambas posibilidades, no mejoran para nada el panorama nacional para las dominicanas.
Primero, el feminicidio cometido en Bani el 5 de junio, por Elvin Esteban Díaz Espinal, de 39 años, precedido e violación sexual, contra la niña Diriana Paniagua Muñoz, de tan solo ocho años, y la brutal paliza a su pareja, prima de la niña, hasta dejarla gravemente herida, para después envenenarse.
El 6 de junio en Dajabón, Sandy Valdez Florimón, ultimó a puñaladas a su expareja Bélgica Jiménez Gómez (a) Griselda, de 29 años, y a su amiga Anabel Paulino Colón, de 28, hiriendo además, a Miguel Alberto Fermín Baldayac, quien pernoctaba en la casa a la que entró de madrugada el agresor forzando cerraduras.
La mujer lo había dejado por violencia, con una pierna fracturada por el feminicida, con una querella y orden de alejamiento, siendo buscado desde hacía días. Luego de cometer los asesinatos, trató de suicidarse, y está recluido en el hospital de esa ciudad.
Ese mismo día, en el sector Auxiliadora en La Vega fueron levantados los cuerpos de Marisol Guzmán de 31 años y su esposo Eddy Capellán en la vivienda de ambos luego que ella fuera envenenada por el hombre que luego se ahorcó. Pocas horas antes en San Pedro de Macorís, Kenia Encarnación, de 28 años resultó muerta a causa de las estocadas que le infirió su concubino, Jaime Santana, quien se encuentra prófugo.
Hay críticas al servicio del sistema de atención que habrá que ver, porque no parece que se den cuenta desde el Estado, que esta situación desbordada y ya establecida, necesita la revisión del marco de desigualdades que desde el mismo Estado se aplica.
Las mujeres seguimos desprotegidas porque el enfoque de las políticas ni se acerca a nuestra situación real y parece que seguiremos muriendo frente a la indiferencia del sistema machista dominicano.

