José Antonio Torres
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Cuando este columna salga a la luz pública es posible que los miembros de la Junta Central Electoral estén discutiendo el protocolo a emplearse el día de las elecciones generales convocadas para este 5 de julio.
La pandemia de coronavirus ha obligado a cambios significativos en el comportamiento de las personas en el mundo y celebrar elecciones en medio de esta situación realmente implica un gran riesgos para la salud de los electores y el personal de los colegios.
Sin embargo, otra realidad es, que no puede haber otra posposición de las elecciones, lo que obliga a la JCE diseñar una estrategia que permita que los electores acudan a las urnas sin temores de contagio.
Teniendo en cuenta que el padrón electoral tiene 7 millones 529 inscritos, de los que 3 millones 850 son mujeres, para un 51%, mientras que 3 millones 679 mil son hombres. Lo que significa que se trata prácticamente de mitad y mitad.
Por esa razón proponemos que en vez de celebrar las elecciones el domingo 5 de julio, la JCE acuerde con los partidos políticos que las mujeres voten el sábado 4 y los hombres al día siguiente.
De esta forma, y tomando en cuenta que los pronósticos son que el nivel de abstención podría rondar el 50%, debido al problema sanitario que vive el mundo, sólo tendríamos un presencia de menos de dos millones de personas cada día en los colegios electorales, en vez de los más de cuatro millones que tendrían que aglomerarse si todos sufragan el mismo día.
Otro método podría ser el planteado por expresidente Leonel Fernández, de que las mujeres voten en la mañana y los hombres en la tarde. Este método se usó en el país cuando el padrón electoral no superaba los tres millones de inscritos, pero creo que ahora no sería viable con 7,5 millones de inscritos.
Creo que si los colegios electorales comienzan a operar puntualmente a las 7:00 de la mañana podrían cerrar a las 4:00 de la tarde y los partidos obtener resultados antes de las 10:00 de la noche del mismo día.
No creo que los partidos tengan tiempo de maniobrar para revertir los resultados obtenidos en el primer conteo y variar los del segundo conteo, que sería al día siguiente.

