En los múltiples actos con motivo del bicentenario del naciamiento del patricio Juan Pablo Duarte, el arzobispo de Santiago, monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, sacó a relucir una nota que, por su significación, invita a reflexionar.
El prelado católico dijo que Duarte fue víctima de un sistema político similar al que todavía prima en el país. Puede deducirse entonces que para que Duarte reciba el homenaje que merece por su sacrificio y aportes a la patria hay que comenzar por desmontar el sistema político del cual fue víctima. No importa que los victimarios del patricio no se hayan salido con las suyas.
Para ubicar la realidad en su contexto, De la Rosa y Carpio precisó que si bien en su momento Duarte parecía un perdedor, a la postre resultó un gran triunfador. Eso significa que tarde o temprano los principios y la razón terminan por imponerse. Pero si el país cuenta con un sistema hostil al desarrollo del pensamiento duartiano hay que comenzar a removerlo.
