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Duarte y la juventud

Duarte y la juventud

La juventud dominicana de hoy haría bien inspirándose en fuentes históricas auténticas, forjadas en la mente de Juan Pablo Duarte, y los primeros trinitarios como: Pedro Alejandrino Pina, Jacinto de la Concha, Felipe Alfau, Benito González, Juan Neponuceno Ravelo, Juan Isidro Pérez, Féliz María Ruiz, y José Maria Serra.

Duarte ideó la independencia como un proyecto donde la juventud había de tener un papel preponderante, y en ella confío el magno, y aunque muy joven, sus ideas eran maduras, adultas y con un norte preciso. La fundación de la Trinitaria y otras sociedades lo consagran como un hombre de concepciones, y de acción, visualizando de este modo la viabilidad y aplicación del ideal. ¿Quién mejor que Duarte y los trinitarios para inspirar a la juventud? Ellos encarnan el símbolo de un liderazgo con propósito, transparente, limpio. Duarte es el líder visionario, amante de la soberanía, el progreso y la libertad.
En la fundación de la Trinitaria hubo visión política de la realidad, y un modo de transformarla para acabar con la opresión haitiana. Así enseñaron el amor y la defensa de lo propio, a tener fe en el porvenir y en los recursos con que se cuenta, pues al igual que hoy, ayer no hubo solidaridad ni apoyo de ningún país, ni cercano, ni lejano, era pues una lucha en solitario. Lo del 16 de julio fue la estrategia política asertiva, encarnada en la grandeza de creer en las posibilidades, aunque sean mínimas o remotas. Nadie como los trinitarios, ha sembrado base de confianza en la mentalidad dominicana.
La Trinitaria fue la idea motora que hizo posible, años después, el Grito de Independencia, el 27 de Febrero del 1844, pero su deseo de permanecer era tal que, hubo que librar más de 12 batallas con ellos. Sobran razones para que la juventud, y la ciudadanía toda, emule la acción trinitaria, que beban de esa fuente. Obsérvese la dura realidad que hoy confrontamos. Los haitianos, con apoyo de la traición local e internacional, tienen cercado nuestro territorio. Se esgrimen razones de pobreza (de la que no somos culpables) mientras se alude a eso, muchos/ as se olvidan de que subyase, lo no revelado: la creencia haitiana de que el territorio nuestro le pertenece.
Un compromiso relevante es el de empujar hacia la dirección de que la juventud se adhiera a estos ideales salvadores, constructores de nuestra nacionalidad. Hoy día existe, desde hace varios años el Ministerio de la Juventud, y este debería, se lo sugiero, organizar una plataforma educativa que contemple el estudio y análisis permanente del pensamiento duartiano y la fundación de la Trinitaria. Eso es lo que más conviene a nuestro país en esta hora de grandes nubarrones que amenazan a la soberanía dominicana.

Melania Emeterio Rondón

El Nacional

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