El presidente Leonel Fernández, Miguel Vargas Maldonado y los politiqueros que quedan bajo la cobija del despedazado Partido Reformista Social Cristiano, al firmar acuerdos de aposento actúan como dueños de partidos.
Pero si en los pactos actúan como dueños de los mal llamados partidos, en la administración del Estado actúan como dueños del país, y esto es más grave.
Los voceros del Partido Revolucionario Dominicano no han tenido reparo en unir sus voces a la de los grupos empresariales que demandan un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
Los funcionarios del área económica, se oponen, no porque sean defensores de la soberanía económica, sino porque quieren ejercer sin control el clientelismo.
No son defensores de la soberanía económica. En otros momentos la han hipotecado, y ahora favorecen al gran capital y perjudican a las mayorías.
El arrendamiento a precio de vaca muerta de porciones del territorio nacional a compañías foráneas y la reciente la autorización para que sea instalada una fábrica de cemento que creará graves daños a la naturaleza en el Parque Nacional de Los Haitises, los retratan como entes capaces de venderlo todo.
Ésa es la definición de los funcionarios del actual gobierno, pero es también la de los dirigentes del PRD, del PRSC y de los pequeños grupos que participan en la repartición de cuotas de poder.
El PRD demanda hoy la firma de un acuerdo con el FMI, y tiene en su historia el haber desatado (con la aprobación de su dirección) en 1984 una ola represiva con un saldo de cientos de muertos para imponer al pueblo la política económica que se comprometió a aplicar dentro de un Acuerdo de Facilidad Ampliada.
La definición común explica los pactos.
El marco es el pacto de clase, que ha garantizado y sigue garantizando impunidad para el clientelismo y el peculado.
En 1988, Joaquín Balaguer pactó con corruptos del gobierno que encabezó Salvador Jorge Blanco, y, de perseguidos, éstos pasaron a financiar la reelección.
Ayer, los acuerdos de aposento se firmaban bajo las órdenes de Joaquín Balaguer. Hoy se hace a través de Miguel Vargas y Leonel Fernández, dos acaudalados empresarios convertidos en dueños de los mal llamados partidos.
Ellos son quienes hoy validan la destrucción del patrimonio nacional.
Por la fuerza de su poder económico y a través de la manipulación política, han impuesto en la agenda nacional la discusión sobre en qué momento pueden llegar a la Presidencia de la República, en lugar del debate sobre la forma en que deben pagar a esta sociedad el daño que le han hecho…. ¿Qué calificativo les cabe? La decencia obliga a dejarlo en el tintero, pero no es delito insinuarlo.

