Había una vez un niño malcriado que no le hacía caso a la mamá y un día la mamá estaba planchando su ropa y le dijo que no se acercara y el niño no hizo caso. En ese momento la plancha se deslizó y lo quemó en uno de los brazos.
Al día siguiente el niño se fue a la escuela y la profesora estaba hirviendo agua y le dijo que no se acercara porque era peligroso.
Dustin no hizo caso y se quemó donde se había quemado el día anterior. Después la profesora habló con el Dustin y le hizo comprender que no tenía que desobedecer a los profesores y mucho menos a sus papás, ya que lo que le decían era por su bien.
El niño aprendió la lección y a partir de ese momento escuchaba más los consejos que le daban los mayores y así nunca le volvió a pasar nada y fue feliz.
A partir de ese momento se convirtió en un consejero de los demás amiguitos, a quienes orientaba sobre el peligro. Moraleja: Nunca desobedezcas a tus padres ni profesores. (Amy Melissa Ayluardo, 8 años de edad).

