¿Y es tan difícil?
Tampoco fuimos a bailar, ni tembló un pájaro en tu pecho, cuando mi boca fue pasando, de las palabras a los hechos. J. Sabina.
Digo, si ya se dijo que quien gobierna es Juan Bosch. O sea, la dignidad y el decoro a cualquier precio.
Quiero decir, que si quien dirige la nación, a pesar del mal momento ético y económico del país, mantiene un indiscutible liderazgo y aceptación entre los votantes.
Me explico: Si ya existe toda una estructura legal e institucional, creada o promovida por el propio jefe del Estado, la cual debe servir para enfrentar y prevenir la corrupción, (lo que es uno de sus mayores méritos como estadista.)
Si como sobre tantos otros temas, en el de la corrupción aquí ya se ha dicho, pensado, reflexionado y conceptualizado absolutamente todo.
Si todos conocemos todas las argucias que se pueden realizar para desde un puesto público al que se llegó en olla full de parte atrás y ruta 5, salir millonario de penthouse y masía. (En los archivos del DEPRECO, la Cámara de Cuentas y la Comisión de Ética del Congreso hay primores.)
Si es posible invertir el fardo de la prueba, no en los procesos judiciales, pero sí en la evaluación gubernamental de desempeño ético, para que sea el funcionario quien le explique a su Presidente cómo pudo pasar en 36 meses de político pobre a empresario exitoso.
Si aquí todos nos conocemos, y de cada cuatro ciudadanos cinco somos miembros o informantes, sobrinos o concuñados de un miembro de la Seguridad del Estado y sus instituciones
Si el Presidente pretende volver en 2016 a salvar la patria, y se sabe que aspira a un cargo en un organismo internacional donde se teoriza mucho sobre ética y transparencia, responsabilidad ciudadana y los límites del derecho
Entonces, ¿Por qué, es tan difícil pasar de las palabras a los hechos?
Por cierto, Yo, como Dios, el día que me imagines existiré.

