Opinión

E Pluribus Unum “Los Héroes de Boston”

E Pluribus Unum “Los Héroes de Boston”

En el momento en que explotó la bomba en la línea de la meta final del Maratón de Boston hace dos semanas, Carlos Arredondo se encontraba entre el público distribuyendo banderitas estadounidenses.  Arredondo, oriundo de Costa Rica, había emigrado a los Estados Unidos años atrás.  Arredondo había confrontado retos en su vida.  Su hijo murió en Irak en el 2004, a manos de un francotirador.  Eventualmente, Arredondo superó su desesperación y se convirtió en un promotor de la paz.  Se encontraba en el Maratón de Boston hace dos semanas porque uno de los corredores estaba participando para honrar la memoria del fallecido hijo de Arredondo.  Y entonces, explotó la bomba.

Un video que demuestra la confusión ocurrida tras la explosión en la meta final demuestra a Arredondo, quien portaba un sombrero de vaquero, corriendo hacia el lugar de las explosiones y ayudando a la policía y a los bomberos forcejear con una verja.  Trataban de abrirle el paso a las unidades de emergencia para que llegaran al lugar donde se encontraban decenas de personas heridas y sangrientas, esparcidas en la acera de Boston.  Una vez en el lugar, Arredondo encontró a un joven que sufría una hemorragia ocasionada por las serias heridas que tenía en una pierna.  Amarró un torniquete en la pierna herida y luego aseguró que el joven recibiera la ayuda necesaria.  “Sólo me concentré en ese joven y lo amarré, sus piernas, y le hablé”, le dijo Arredondo a la prensa.  Los doctores dijeron que la rápida acción de Arredondo le salvó la vida al joven.

Hubo otros héroes ese día.  Joe Andruzzi, un ex jugador de fútbol americano con el equipo de los New EnglandPatriots, también se apresuró a ayudar.  Las fotografías capturan el momento cuando cargaba a una mujer para llevarla a una carpa de urgencia.  Hubo otros héroes que aún no han sido identificados.  Una víctima herida durante la explosión les dijo a los reporteros que un bombero de nombre “Tyler” la llevó a una carpa de auxilio.  Ella lo está buscando para darle las gracias.  Una joven de 17 años se despertó, tras ser operada después de la tragedia, verbalizando dos palabras: “Encuentren a Matt”, uno de los dos extraños que le aplicó un torniquete improvisado en una pierna cuando estaba tirada en la acera.

El ataque ocurrió el lunes y el viernes, cuando las fuerzas de seguridad habían capturado al segundo terrorista sospechoso, la ciudad de Boston se tiró a las calles a celebrar.  De manera espontánea se empezó a escuchar el himno nacional estadounidense.  Los miembros de la policía de Boston son ahora los héroes de la ciudad.  Un observador comentó: “¡Un policía de Boston no tendrá que volver a comprar una cerveza durante años!”  Nada ilustró mejor la diversidad, y unidad, de esta ciudad que el momento cuando los Medias Rojas de Boston le rindió tributo a los héroes de esa semana durante el partido del sábado y el torpedero dominicano, David Ortiz, se dirigió a los fanáticos del equipo, diciéndoles:  “Esta es nuestra mald—ciudad.  Y nadie va a dictar sobre nuestra libertad”.

Según la policía, el momento clave del caso provino de una de las víctimas.  Jeffrey Bauman, quien perdió ambas piernas en el ataque, se despertó somnoliento de la anestesia en el Boston Medical Center y pudo, con gran dificultad, solicitar un lapicero y papel.  Escribió: “Bolsa.  Vi al tipo, me miró directamente”.  La descripción hecha por Bauman del hombre que colocó la bomba fue clave en la identificación de los terroristas sospechosos.  Sin embargo, si no hubiese sido por la ayuda que recibió Bauman de manos de un extraño que le colocó un torniquete para parar el sangrado, es posible que Bauman no hubiese sobrevivido para dar su testimonio.  El extraño que le salvó la vida a Bauman fue Carlos Arredondo, un emigrante costarricense y héroe estadounidense.

El Nacional

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