Siempre hemos insistido en que los cabildos locales deben delimitar estos términos para evitar el gasto superfluo en cosas que no llevarán a nada en asuntos municipales. Hemos tratado de forma continua de que los alcaldes y alcaldesas comprendan que no es lo mismo sanear que regenerar, insistimos que sanear es la limpieza periódica que se hace en arroyos y cañadas de los municipios del país y que regenerar es hacer un tratamiento biológico-botánico para que esa misma cañada o arroyo restaure poco a poco su cauce original o lo más cerca posible de lo original.
Aunque sabemos que de nada valdrá este esfuerzo, insistimos para que posteriormente nadie se defienda de esta ignorancia cuando esos cauces de agua terminen por desaparecer por completo en nuestro país.
Cuando usted sanea un cauce de agua simplemente lo que hace es limpiarlo de las basuras y otros desechos que las mismas comunidades arrojan con frecuencia en estos cauces, en la mayoría de los casos esto se debe a la ignorancia de que estas mismas aguas en la parte más baja será usada por otras comunidades que se han ubicado en las cercanías del cauce. Siempre que usted como alcalde o alcaldesa esté gastando parte del presupuesto municipal en estos quehaceres no estará haciendo nada, solo gastando el presupuesto pírrico en algunos casos en limpieza que dentro de dos o tres días estará en las mismas condiciones.
En muchos casos comprobados, estos gastos se prestan a corrupción administrativa porque a quienes se busca para esos trabajos adicionales del municipio son elementos políticos sin conocimiento de lo que en realidad se está ejecutando y en muchos casos se arriesga la salud de estas personas que ignoran qué tipo de aditamento se debe usar para esos menesteres. Diferenciar estos elementos debe ser una de las tareas de los departamentos de gestión ambiental municipal, sin embargo, estos mismos departamentos, por ignorancia y miedo, no desean perturbar a los alcaldes explicándoles las diferencias.
Estos encargados municipales deben emprender una seria labor de educación ambiental conjuntamente con el departamento de educación municipal o los distritos educativos locales para que desde las escuelas se enseñe a los pequeños las diferencias en estos trabajos para el futuro, pues los adultos difícilmente comprenderán que lo que han hecho durante años no es la forma correcta de manejar desechos y otros vertidos a los cauces existentes en cada municipio.
Regenerar, por otro lado, es proceder de forma organizada a conocer la vegetación de riveras, las plantas originarias del sitio, el tipo de vegetación que se requiere para volver a encauzar de manera directa las aguas, conocer las rutas originales del cauce y proceder a una siembra organizada y adecuada de las mismas y esperar el desarrollo de los elementos ambientales y ecológicos de la climatología de la zona para esperar de forma pausada que la regeneración formal del cauce asuma su posición.
Para ello se requerirá de educación a los moradores cercanos a los cauces, una vigilancia permanente para que no se talen los procesos botánicos en curso y además por medio de caudalímetros ir midiendo las realidades del cauce para conocer cuál es la realidad de la regeneración, claro que esto es pedir demasiado a elementos que no reúnen condiciones para ejecutar estos trabajos.

