Educación científica para hoy
La institución por Naciones Unidas de una Década de la Educación para el
Desarrollo Sostenible (2005-2014), de cuya promoción es responsable UNESCO, responde a un doble hecho: por una parte, a las fundamentadas llamadas de atención de los especialistas y sectores dinámicos de la ciudadanía acerca de la gravedad de los problemas a los que se enfrenta hoy la humanidad que obligan a hablar de auténtica emergencia planetaria; por otra, a la constatación de que estas llamadas de atención, que vienen prodigándose desde hace ya algunas décadas, no están teniendo, en general, el debido eco ni en la ciudadanía, ni en sus representantes
Políticos (José María Oliva Centro de Profesorado de Cádiz).
Es preciso, pues, proporcionar una visión global que permita la comprensión de la gravedad de los actuales procesos, estrechamente relacionados, de contaminación y degradación de los ecosistemas, de acelerado cambio climático, de agotamiento de recursos, de desequilibrios insostenibles y conflictos destructivos, de pérdida de diversidad biológica y cultural que amenazan muy seriamente la continuidad de nuestra especie, (Daniel Gil Pérez y Amparo Vilches Universitad de Valencia).
Comprender la gravedad de situaciones ambientales que están cambiando la estructura que habíamos conocido desde antes de nuestro sistema, debe ser un concepto de alta prioridad en la investigación educativa y en la docencia actual. Los maestros(as) que no se adapten a este esquema nuevo de la enseñanza están en el deber impostergable de adecuarse de forma urgente a un nuevo concepto de enseñanza, mucho más técnica y científica y esto no se logra manteniendo estructura de fijación en tiempos pasados, sino irse adentrando en conceptos y esquemas educativos de avanzada en la enseñanza.
Por tanto, la Década de la Educación para el Desarrollo Sostenible no es una década más, sino que subsume los objetivos de otras campañas de Naciones Unidas (erradicación del hambre, plena escolarización, protección de la biodiversidad ) que están estrechamente relacionadas y que exigen hoy urgentes medidas.
Resulta así esencial que el conjunto de la ciudadanía hagamos nuestros los objetivos de la Década, que sepamos hacerlos asumir a los sectores sociales que siguen pensando y actuando en términos de intereses particulares a corto plazo, sin comprender que ello constituye hoy un conocimiento nuevo.
De cara a esta misma realidad se coloca el cambio climático y sus datos actuales, los cuales dentro de los esquemas de sobrevivencia humana deben ocupar los primeros niveles de acción de todo estado, fundamentalmente del sistema educativo de cada nación para preparar a las nuevas generaciones a esos cambios que implican una actitud y aptitud hacia ellos.

