Opinión

Ecologicas

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Hechos para que no duren, esa es la política de los grandes fabricantes mundiales de diversos elementos de uso diario o común en los últimos años. Pero debemos aclarar que este proceso afecta de manera directa a elementos naturales del medio que rodea a la humanidad en su afán de conservar  y salvaguardar para las futuras generaciones esos elementos. Pero qué es la obsolescencia programada. Se denomina obsolescencia programada u obsolescencia planificada a la determinación,  planificación o programación del fin de la vida útil de un producto o servicio de modo que tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante o por la empresa de servicios durante la fase de diseño de dicho producto o servicio, éste se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible.

Es decir que los elementos naturales que han sido usados para la construcción de cualquier electrodoméstico se perderán en determinado tiempo ya que los fabricantes les interesan vender más productos que conservar la naturaleza que le ha dado origen a su producto.

El potencial de la obsolescencia programada es considerable y cuantificable para beneficiar al fabricante, dado que en algún momento fallará el producto y obligará al consumidor a que adquiera otro producto, ya sea del mismo productor (mediante adquisición de una parte para reemplazar y arreglar el viejo producto o por compra de un modelo más nuevo), o de un competidor, factor decisivo también previsto en el proceso de obsolescencia programada.

No caben dudas de que los consumidores compulsivos de todas partes les hacen perfectos juegos a las empresas contribuyendo de forma clara con la depredación de los entornos naturales de nuestro planeta. Existe obsolescencia de otro tipo: la que vuelve obsoleto a un bien de consumo porque ha dejado de estar de moda. Por ejemplo los colores, las formas y los materiales de la ropa, que denotan la temporada de su adquisición. Esta modalidad de obsolescencia se puede aplicar a cualquier bien. El procedimiento suele ser el siguiente: uno de los aparatos electrónicos de uso habitual falla.

 Cuando el dueño lo lleva a reparar, en el servicio técnico le dicen que resulta más rentable comprar uno nuevo que arreglarlo. Generalmente el precio de la mano de obra, las piezas estropeadas y el montaje suelen costar un poco más que adquirir uno nuevo. Por ello normalmente el usuario suele desechar el producto averiado y comprar uno nuevo. El problema se basa en la gran cantidad de residuos que se originan actualmente al presentarse este fenómeno una y otra vez, cada día, en todo el mundo. ¿Seguiremos siendo tontos útiles de un sistema que cada día nos pone en serias situaciones económicas y que tienden a sacarnos lo poco que tenemos en el bolsillo?

El Nacional

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