Las concesiones ambientales a mineras han sido causa de graves daños al ambiente, básicamente a nivel humano y en especial de la salud, a la cual el Estado, como administrador de la cosa pública, tendrá que responder tarde o temprano. Es oportuno decir que cuando los comunitarios munícipes se enferman y no tienen cómo acudir a un médico el Estado tendrá que de manera pública ofertar gratuitamente los servicios.
Si nos detenemos unos instantes a pensar en esa situación tenemos que darnos cuenta que a la larga una licencia ambiental otorgada por el Ministerio de Medio Ambiente tendrá repercusiones sobre el Estado de manera directa.
Ahora disfrutamos de una buena administración del tesoro público y mañana tendremos que pagar las causas que le dieron origen, es como si lanzáramos un boomerang australiano, tarde o temprano nos golpeará en la espalda. Los desastres ambientales son de la misma manera, cuando otorgamos una licencia ambiental en forma graciosa o corrupta, no vemos el daño de inmediato, sino que las generaciones futuras son las que tendrán que juzgarnos por esa acción y por el trato dado al ambiente en el sitio que sea.
Esos daños como la pérdida del oro, como patrimonio nacional y vendido como materia prima desdicen mucho de cualquier administración pública que se respete, un ejemplo patético era la máxima que el profesor Bosch mencionaba en muchas ocasiones si enviamos a Suiza a esos jóvenes bachilleres, a estudiar joyería, relojería y otros estudios relacionados con el trabajo orfebre de joyas podremos pagar la deuda externa que nos agobia, pues esas joyas que compramos ahora serán vendidas y hechas por nosotros mismos, qué gran verdad dicha hace décadas atrás por el fundador del partido en el gobierno.
Los daños previsibles que se han hecho a la naturaleza tendrán que ser pagos por quienes no los originaron y esto es un grave daño al futuro de esas generaciones que nos sucederán más temprano que tarde. El desastre ambiental no se observa de inmediato, sino que tarda su tiempo en suceder y esto deben entenderlo muy bien quién maneja instrumentos ambientales para beneficio o prejuicio de la nación. El caso de la loma Miranda es sólo un ejemplo visible, existen otros de mayor envergadura que aún no han salido a la luz pública.

