Gravedad ambiental
La misma situación ambiental se repite periódicamente en nuestro país, las mismas denuncias, las mismas extracciones de materiales en los cauces de ríos, las mismas deforestaciones de bosques, las mismas ventas de animales, especialmente aves endémicas en nuestras carreteras, los mismos cortes de árboles en bosques secos del Sur, las mismas ventas de artesanías de guayacán en las carreteras del Sur.
Las mismas denuncias en los medios de comunicación, las mismas explicaciones sin fundamentos posteriores a investigaciones de autoridades ambientales, las mismas academias dando explicaciones Científicas, sin embargo sus miembros nombrados en importantes cargos públicos justificando sus salarios y accionar equivocados. ¿Y entonces?
Hasta dónde llegaremos con discurso repetido y sin un accionar correcto para resolver situaciones que merecen no solo nuestra atención, sino también nuestra ejecución oportuna y radical para solucionar el mal. Y qué decir de los desmontes de manglares para embellecer las miradas al mar en complejos hoteleros del Este, los cortes de algas (Praderas de Tallasia) criaderos naturales de peces en toda la costa simplemente para que el turista no sufra los embates de picadas de peces que en nada hacen daño a la salud.
Lamentablemente, esto sumado a secado de lagunas, como la de Bávaro y/o su reducción a limites de desaparición y con ella los mangles de diferentes tipos que desaparecieron en el proceso y que nadie se acuerda en los actuales momentos, porque la riqueza ha sido rápida, pero se olvidan de algo, es pasajera y se queda en cualquier parada del tiempo biológico. Mientras tanto, los bioclimas siguen indicándonos la gravedad, sin que nadie le haga caso.
Todo el clima general sigue su curso y su incremento manifiesto en una sociedad que cada vez depende más del conocimiento y del uso adecuado del cerebro y muchos no quieren darse cuenta de esto. ¿Qué solo está usted, señor Presidente!

