Causas primarias
Los pueblos dignos, como los hombres con estatura moral, buscan dar, no recibir; buscan ayudar, no pedir ayuda (JB). Con la tragedia de nuestro pueblo extranjero más cercano, se aprecia claramente la idea de Juan Bosch con la que hemos iniciado esta entrega. Cuando nos referimos a las causas primarias no hemos abordado el tema con la parafernalia de circo con la cual se ha estado tomando la gravedad de la situación haitiana y su problemática real, tanto histórica, como presente. Hemos visto con mucha preocupación y hondo pesar humano como muchos quieren y pretender sacar provecho a dicha coyuntura, que bien puede convertirse en Hoy por ti y mañana por mí. Para muchos entendidos la realidad se resume en causas primarias y otras causas que bien califican en secundarias. Cuando en 1989 escribimos el Manual de Preparación para Casos de Desastres, establecimos las tipologías de los desastres en el caribe y sobre todo en nuestra isla compartida, este manual que tuvo poca repercusión en el país, fue adquirido en un 90% por otras naciones del área y ellos le dieron la importancia que aquí no se le dio. Ese manual establece la causa primaria de cualquier situación de desastre en el aspecto básico de educación de nuestros pueblos y sobre todo en las formas de administración a que son sometidos por el paradigma político de turno. Cuando una nación agota de manera rápida sus recursos básicos de subsistencia, en nuestro caso los recursos naturales terminan con serias limitaciones en los niveles de subsistencia elementar y caen de forma irremediable en alteraciones naturales que terminan destruyendo los elementos esenciales que son los que a la larga hacen la permanencia de los elementos primordiales de equilibrio como son el Hombre-Ambiente, el Hombre-Clima, y el Hombre-Subsistencia. Cuando mencionamos el Hombre-Ambiente, dejamos de lado las apreciaciones de situaciones de desequilibrio que son propias de errores humanos tanto de administración de corrupción y otros males, para referirnos de manera especial a la destrucción de recursos propia de países con seria limitación de recursos propios para su desarrollo.
Todo ello nos coloca de frente a la actual situación acaecida en Haití, esas mismas limitaciones, que muchos aprecian como no posible en el nuestro, son reales y equiparables a una isla compartida como la nuestra. El sostén de balance del hombre y el ambiente es muy frágil y por ende debe ser cuidadoso a quien por coyuntura le haya tocado manejar este equilibrio peligroso, pues su nombre y apellido saldrá a relucir en el juicio histórico al que se someterá cuando ocurran situaciones como la actual del hermano Haití.
En cuanto a la causa primaria Hombre-Clima, debemos tener presente de forma primordial, que todos los desequilibrios que ocasionemos a un planeta-Isla tendremos que pagar los daños de forma muy cara a la hora de la alteración eventual o provocada por hombres de forma manifiesta y con serios conocimientos de causas y efectos.

