Los cambios que desde ya se observan en nuestros litorales costeros, deben ser objeto de amplios estudios de parte de nuestras autoridades ambientales. Los sistemas insulares son objeto de cambios que merecen un constante monitoreo, para citar un ejemplo pongo el caso de la playa que existía frente al banco Agrícola desaparecida ya desde hace unos 20 años o más. Nadie tomó en serio su existencia y fuimos muchos los que siendo voluntarios de la antigua Cruz Roja Dominicana, siempre nadábamos desde la playa de Güibia hasta ese centro de dificultad denominada la playita del banco Agrícola. Pero no sólo ha desaparecido esa playita, también lo han hecho otras en diferentes sitios del país, pongo la desaparición de los arrecifes coralinos en diferentes zonas de Puerto Plata y la aparición de arena en diferentes zonas costeras de la misma ciudad. Para dar una idea de nuestra realidad en cuanto al cambio climático y nuestro litoral, me permito hacer unas consideraciones científicas: durante el último siglo la temperatura media del planeta se ha incrementado en 0.54º centígrados, esta situación ha elevado el sistema de deshielo de los polos, la pregunta inmediata es hacia donde se dirige el agua desplazada por el deshielo, no cabe dudas que hacia el mar y muy en especial hacia los trópicos continentales. De allí que islas completas estén en proceso de desaparición, como por ejemplo el caso de la isla del pacífico denominada Tuvalu. Pero, cuánto ha subido el nivel del mar desde 1961 a esta fecha. Los estudios indican que su elevación ha sido de 1.8 mm al año, como una media entre los años 1993-2003 la situación empeoró y llegó a 3.1 mm de media. Esto significa que; la situación se agudiza mientras nosotros no hacemos ningún estudio al respecto por el bien de la isla. Pero esa situación tiende a agravarse rápidamente, ya que los daños a ecosistemas marinos siguen provocando muertes entre los grandes cetáceos y otras especies, si a esto se le suma la pesca de arrastre muy usadas en el mundo estamos en un laberinto peligrosamente complejo. El voraz apetito de los países desarrollados está dando al traste con aspectos esenciales del medio y el litoral marino, países como Rusia, Dinamarca, Japón, Holanda, entre otros. Sin embargo la realidad nos dice que esos mismos países desperdician unas 500 toneladas de especies marinas que son capturadas por el arrastre en la pesca y que son devueltas al mar, pero muertas. Este proceso acaba con el proceso bioregulador de los ecosistemas marinos que requieren de la combinación de especies para poder subsistir como tales. Muchos países de América han prohibido la pesca de arrastre en sus territorios. Nosotros por el contrario no hacemos uso de ese tipo de pesca, sin embargo somos incapaces de reconocer que nuestros recursos pesqueros están disminuyendo de forma escandalosa, veamos el caso del pez León, un nuevo elemento en nuestras costas. Pero enfoquemonos en nuestro clima costero-marino, si analizamos los últimos datos de estudios realizados por diferentes equipos oceanográficos de Europa y de estados Unidos, nos daremos cuenta que nuestras costas están cada vez más expuestas a cambios en la elevación del mar y en especial en sistemas lacustres.

