La megaminería y sus efectos (1)
Con las posibilidades de que la explotación de oro en mina a cielo abierto siga su agitado curso en nuestro país nos permitimos, antes de hacer un escrito de mayor explicación, dar algunas pautas no tomadas en cuenta en el último debate que se presentó en la televisión nacional para defensa y contradicción de ambas partes participantes en el mismo. Siempre hemos sostenido que algunas personas deben ser cautas a la hora de emitir opiniones sin previo conocimiento de situación. La megaminería no necesita yacimientos con leyes altas (= elevadas concentraciones del mineral buscado), sino de baja ley pero explotables y libertad operacional. Esta variante tecnológica es de alto impacto pues la menor concentración de los minerales buscados se enfrenta con tecnologías concentradoras que demandan gran cantidad de agua, de insumos químicos, de combustibles fósiles, de electricidad y de horas-hombre. Cabe aclarar que la explotación de baja ley se combina además con la explotación de filones (anomalías geológicas que tienen alta concentración de minerales). Las megamineras no solo practican megaoperaciones de explotación, sino también megaoperaciones de prospección. Por esta razón la prospección que pretende realizar Barrick Gold en el área del Famatina debe ser considerada como de alto impacto, y de difícil control público. Es además una fase previa a la denuncia de yacimientos, y la ulterior explotación. Provincias como La Rioja y el propio Estado nacional deberían asumir que el principal objetivo social de los sistemas montañosos es la conservación de las cuencas hídricas y de sus ecosistemas asociados, y no la minería, que los degrada e inutiliza. Se trata de una minería de gran escala en la cual la operación a cielo abierto ocasiona por dispersión una serie de daños ecológicos que al parecer no han sido analizados previamente, especialmente a la hora del debate que se presentó en nuestra televisión, hace unos días. Para poder defender tesis sobre situaciones como la planteada entre la minera y algún sector, en vías de ampliación, de nuestro pueblo. Alteraciones geomorfológicos graves con modificación de las cabeceras de cuencas hídricas. Destruyen las «fábricas de agua» de los sistemas montañosos. En el caso particular del proyecto Famatina-Barrick Gold se afectaría irreversiblemente la alta cuenca hídrica del río Amarillo, Para seguir citando el caso de Argentina en esta primera entrega. Consumen elevados volúmenes de agua en ecosistemas semiáridos donde el agua es escasa. En explotaciones comparables Barrick Gold utiliza hasta 1.000-1.500 litros de agua por segundo. El agua consumida de calidad natural se transforma en agua contaminada de mala calidad. Si bien existen métodos mineros de tratamiento y recirculación, el balance total sigue siendo negativo para la cuenca hídrica considerada. Por otra parte los líquidos contaminados suelen almacenarse en embalses sin garantías de estanqueidad, y con alta probabilidad de ruptura y derrame. Debemos recordar que somos un ecosistema insular y por cierto muy inestable. Continuamos en próxima entrega.

