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Ecologicas

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Las grandes represas destruyen los ríos, eliminan las aves, los peces, las plantas acuáticas y muchas otras especies asociadas. Las grandes represas arruinan hermosos valles, inundan enormes superficies de humedales, bosques y tierras agrícolas; han desplazado a decenas de millones de personas, incluso han matado a cientos de miles al colapsar, al liberar aguas sin previo aviso, o diseminando enfermedades tales como la malaria, dengue, cólera y otras.

La mayoría de las represas hidroeléctricas no son renovables porque atrapan los sedimentos, los que gradualmente colmatan los embalses. Aguas abajo, por lo tanto, estas estructuras despojan de sedimentos las orillas de los ríos, los ecosistemas ribereños, e incluso los deltas, aumentando la erosión, las inundaciones y disminuyendo a la vez la productividad de los bordes costeros.

 Que es en donde terminan las aguas. La masiva intervención de los ríos del mundo es una de las razones fundamentales que explican por qué las aguas dulces están en mucho peor estado que cualquier otro tipo importante de ecosistema, incluyendo las selvas tropicales lluviosas.

Tal como concluyó la Comisión Mundial sobre Represas, financiada por el Banco Mundial después de dos años de intensos estudios: para garantizar los beneficios de las represas “en demasiados casos un precio inaceptable y a menudo innecesario ha sido pagado —particularmente en términos sociales y ambientales— por las personas desplazadas, por las comunidades aguas abajo, por los contribuyentes y por el medio ambiente”.

 La masiva intervención de los ríos del mundo es una de las razones fundamentales que explican por qué las aguas dulces están en mucho peor estado que cualquier otro tipo importante de ecosistema, incluyendo las selvas tropicales lluviosas.

En todo el planeta, alrededor de un tercio de las especies de peces de agua dulce están clasificadas como “extintas, en riesgo o vulnerables”. No hay información disponible sobre el impacto global de las represas sobre los moluscos, los anfibios, las plantas, las aves acuáticas y otras especies que dependen de los ríos, aun cuando el daño es seguramente significativo.

Esta situación termina siempre afectando a poblaciones locales que pierden sustento por ausencia de los peces. Pero estas coyunturas son obviadas por los constructores que casi nunca pertenecen a esas comunidades locales y son extranjeras. “La vegetación y los suelos en descomposición en los embalses producen grandes cantidades de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono y el metano”. Tanto para el abastecimiento de agua como de electricidad, la primera opción a considerar debería ser siempre un uso más eficiente de los recursos existentes.

Por lo tanto, si las represas han tenido un pobre rendimiento y a menudo existen mejores alternativas, ¿por qué se han construido demasiadas represas en los ríos del mundo? Muchas veces existen intereses creados de compañías de ingeniería y agencias gubernamentales que se ganan la vida construyendo grandes represas y utilizan su músculo político y financiero para asegurar que esto siga sucediendo. Cuando estos estudios de factibilidad de represas han sido sometidos al escrutinio público, a menudo ha quedado demostrado que han subestimado los costos financieros y sociales y los impactos ambientales, y que han exagerado los probables beneficios que aportarían.

 

El Nacional

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