Las islas constituyen ecosistemas de importancia crítica para la conservación de la biodiversidad ya que en ellas se distribuye una gran cantidad de especies endémicas y son sitios importantes de reproducción, anidación, descanso o alimentación de fauna marina y aves migratorias. Los ambientes insulares son fragmentos de hábitat natural en donde se han establecido y evolucionado especies y comunidades, razón por la cual, en la mayoría de los casos, éstas son únicas y distintas de las del continente. Debido a que la mayoría de las especies insulares han evolucionado en ausencia de grandes depredadores o de herbívoros, no tienen defensas o no pueden competir eficientemente ante su presencia, lo que las hace particularmente sensibles a las perturbaciones y extremadamente vulnerables.
Una situación parecida sufrimos nosotros como ecosistema insular delicado, pese a las discusiones sin base ni elementos científicos que diferentes sectores han sostenido desde hace unos años y muchos desde que en los Gobiernos del doctor Joaquín Balaguer se sentaron la base ambiental cerrando de forma parcial los aserraderos de diferentes puntos del país como una forma de conservar los escasos recursos naturales que poseemos como sistema ambiental, algo que muchos no han comprendido en toda su magnitud.
Los ecosistemas frágiles tienen a su vez clasificaciones interiores; ellas son frágiles, muy frágiles y sumamente frágiles. Para comprender mejor esta parte debemos explicar que los ecosistemas frágiles son aquellos que cuando se altera un elemento específico de ese ecosistema se afecta una secuencia inmediata y puede ser regenerado con personal especializado y técnico que en la mayor parte de los casos aun no existe en nuestro país y si existe está obligado a opina lo que sus superiores opinan, ya que todos somos parciales con algún proyecto.
Pero lleguemos a los sumamente frágiles: son aquellos que después de haber sido afectados no se regeneran de n inguna forma y van destruyendo todo el entorno ambiental que le rodea y termina convirtiéndose en zona desértica, verbigracia grandes porciones de Haití, en las cercanía de la frontera. Si bien existen zonas geográficas que tienen condiciones naturales para la regeneración espontánea, o sea por sí sola, no menos cierto es que existen otras en que no sucede de la misma forma. Nuestra isla posee ambas situaciones, pero debemos recordar la capacidad de carga, es decir la cantidad de basuras.

