Ambiente y frontera (1)
Nuestra isla tiene características sumamente especiales en su estructura geológica, geográfica, humana y en especial fronteriza. Algunas de esas condiciones no fueron forjadas por efectos de formación de la isla sino que vinieron dadas en la misma estructura insular, otra como la fronteriza es condicional a los efectos humanos y la historia elaborada por nosotros los hombres en nuestro devenir. Debemos enfocar en estos momentos con sumo cuidado los cambios ambientales que se dan en países que la historia les ha demandado estar al lado de otros como factor histórico.
Organismos internacionales han establecido normativas con respecto a países que hacen fronteras. La importancia en las vidas de ciudadanos que les toca hacer vida común con otros es sumamente frágil y explosiva y máxime cuando no hablan el mismo idioma, no tienen las mismas costumbres y sobre todo las diferencias de comportamiento ambiental son sumamente diferentes, esa es la situación de nuestra frontera dicha de forma superficial y sencilla.
La otra verdad es el compartir ríos, acuíferos importantes, animales endémicos y en vías de extinción, montañas que contienen represas naturales para sustento de ambas naciones y sobre todo comercio de productos de forma ilegal o legalmente por estrechos pasos que sin vigilancia hacen el papel de frontera mental y en algunos casos física pero que en realidad no son realmente una frontera en sí misma.
Mientras en las partes sureste y noroeste de la parte vecina dominicana se estiman una masa boscosa menor de 9%, en la parte dominicana se estima una superficie de un 15% de la realidad bosque. Dicho de esta forma suena y parece muy sencillo, la realidad es muy diferente porque

