¿Es mucho pedir?
La consolidación de la nacionalidad es incompatible con la prevalencia de un desorden migratorio, como lo demuestra el dato de que el 35% de la población del municipio de Castañuelas corresponde a ciudadanos haitianos, la mayoría indocumentados.
El ministro de la Presidencia ha desmentido que se procure crear una fuerza de seguridad fronteriza dominico-haitiana, lo que constituye un motivo de relativo alivio, porque lo primero que habría que preguntarse es si la frontera sigue donde estaba.
En este punto es necesario recordar que quien habló de esa policía fronteriza fue el embajador dominicano en Haití, Alberto Despradel.
Inversionistas extranjeros y nacionales han visto una excelente oportunidad de negocios a ambos lados de los 390 kilómetros lineales de frontera terrestre, lo que sería de mucho provecho para República Dominicana y Haití, especialmente por la generación de empleo.
Debería quedar bien claro que el control fronterizo no figura en los paquetes de promoción de inversiones ni mucho menos los inviolables principios de nacionalidad y soberanía, que se han pretendido desvirtuar desde dentro y desde fuera.
Al desmentir que se pretenda crear una fuerza dominico haitiana, el ministro Gustavo Montalvo ha señalado que ha dicho que lo que existe es colaboración e intercambio de información para perseguir el crimen a uno y otro lado de la frontera.
El presidente de la Junta Central Electoral (JCE), doctor Julio César Castaños Guzmán, ha pedido a los oficiales del Registro Civil proteger la nacionalidad, al advertir el empuje de fuerzas que pretenden sustituir la identidad del pueblo dominicano.
Lo señalado por el titular de la JCE tiene asidero si se advierte que solo en Castañuelas, Montecristi, se asientan casi seis mil indocumentados, la mayoría de los cuales requerirán alguna vez, bajo presión internacional, la nacionalidad dominicana para ellos y para los suyos.
Lo que se reclama hasta el cansancio es que el Gobierno cumpla con su obligación de ejercer efectivo control migratorio, no solo al impedir el ingreso de ilegales por la frontera, puertos y aeropuertos, sino también con la repatriación de extranjeros que ostentan la condición de indocumentados. ¿Es mucho pedir?

