El camino y la vía
Los retos más importantes que confronta la economía dominicana se refieren al endeudamiento, fiscalidad y gasto público, factores que deberían marchar en armonía si no se quiere correr riesgo de que en el momento más inesperado explote la burbuja de la recesión.
La deuda pública hace tiempo que rebasó la franja del 50% en proporción al Producto Interno Bruto (PIB), lo que ha disparado la alarma en el sector productivo, clase política y academia, aunque desde el lado del Gobierno se dice que la economía tiene capacidad para cumplir con los pagos de capital e interés.
Como aspecto positivo se resalta la disminución del déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, que se atribuye al incremento del turismo, remesas, inversión extranjera y exportaciones, lo que permite que a la economía nacional ingresen casi 30 mil millones de dólares al año.
Se vaticina que la economía local crecerá este año 5,5% en proporción al PIB, 1% menos que en 2018, pero por encima de su potencial (5%), estimulada principalmente por el crecimiento de la economía de Estados Unidos (2,9%) y la repentina baja en los precios del petróleo.
Aun así, el endeudamiento se ha convertido en motivo de preocupación para los agentes económicos, más aun cuando la deuda se calcula de manera consolidada, incluido el déficit cuasi fiscal del Banco Central, por lo que se teme que se acercaría en el corto plazo al 60% del PIB.
La deuda publica guarda relación con el déficit fiscal (relación negativa entre ingreso y gasto), por lo que se requiere con relativa urgencia abordar el tema de la fiscalidad, aun cuando se admita que hay oportunidades de mejorar la eficiencia tributaria.
La presión tributaria apenas alcanza el 15%, la menor de América Latina, con excepción de Guatemala, lo que impide al Gobierno disponer de suficientes recursos para financiar el desarrollo, más aun cuando el Estado concede al sector privado exoneraciones y exenciones equivalentes al 6% del PIB.
Se requiere reclamar mejor calidad y transparencia en el gasto público, reducción significativa del endeudamiento, pero también hay que exigir drástica disminución del gasto tributario, así como una reforma fiscal que incremente la presión tributaria al menos hasta un 18%. Ese es el camino y la vía.

