Opinión

Editorial: Puerto Rico

Editorial: Puerto Rico

Puerto Rico representa uno de los pueblos de América Latina y el Caribe que con más tesón y determinación defiende y promueve su gentilicio, al punto que en cualquier lugar del mundo donde se encuentren, sus ciudadanos proclaman con denodado orgullo sus raíces boricuas.

Ningún otro asentamiento humano de la región ha sido tan subyugado en el plano cultural, social, político y económico, como todavía lo es el de Borinquen desde mucho antes de que se proclamara a la isla como un Estado Asociado a Estados Unidos, en 1958.

Compelidos por tan aciaga circunstancia histórica, Puerto Rico arrastra las cadenas de una extraña forma de colonialismo, signada desde 1901, cuando el Tribunal Supremo de la Unión Americana proclamó que “Puerto Rico pertenece, pero no es parte de Estados Unidos”.

Agobiado por una deuda pública de más de 72 mil millones de dólares y de compromisos con fondos de pensiones por US$ 49 mil millones, Puerto Rico se declaró en cesación de pagos, lo que motivó la intervención de Washington mediante la aprobación de la “Ley Promesa”, que creó una junta federal con poderes superiores al Gobierno de la isla.

En 2017 sobrevino la tragedia de María, el huracán que destruyó gran parte de su infraestructura y causó miles de muertos, escenario de desventura agravado por la interpretación degradada sobre el estatus de la isla con respecto a territorios continentales también afectados por eventos meteorológicos.

La corrupción e ineficacia en uso de fondos federales para la reconstrucción por parte del Gobierno y agencias locales fueron también factores incidentes en empeorar el drama económico, social y político de la tierra de Betances, Hostos y Albizu Campos.

Puerto Rico se levanta hoy ante las expresiones afrentosas e infamantes atribuidas al gobernador Ricardo Rosselló y a funcionarios de su Administración, para ofrecer a toda América y a las Antillas una histórica demostración de dignidad, que lo hace merecedor de la admiración del continente y del mundo.

La patria de Duarte cumple con el compromiso moral de colocarse al lado de sus hermanos boricuas en un momento de la historia cuando la Isla del Encanto requiere el respaldo solidario de todos los pueblos que como Borinquen sufren o han padecido cruentas formas de colonialismo o de corrupción de gobiernos y élites económicas.

El Nacional

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