La educación a distancia tiene un gran futuro. De hecho las universidades convencionales están tratando de ponerse al día en el uso de las nuevas tecnologías, algunas con mucho éxito como Stamford, el MIT y Harvard que han hecho una gran apuesta por la distribución masiva de conocimientos. Ellas han sido pioneras en poner todos sus contenidos como recursos abiertos en la red, lo cual ha facilitado que cualquier persona con acceso a internet pueda realizar gratuitamente un curso en esas universidades y certificarlo si es su interés.
Además, han implementado los llamados MOOCs, cursos masivos en abierto destinados a miles de personas en el mundo. En esta experiencia la UAPA participa junto a la UNED de España, implementando un curso sobre competencias digitales básicas que actualmente tiene más de 3000 mil alumnos en Iberoamérica.
Es la primera universidad dominicana que pone a disposición de la población un curso de esta naturaleza. Sin embargo, si bien la internet ha permitido revolucionar las formas de aprender de los alumnos no menos cierto es que también incorpora limitaciones de acceso para una gran mayoría de alumnos que no disponen en casa o en su comunidad de esta importante herramienta del mundo moderno.
Por ello es necesario que los gobiernos implementen políticas favorables a la conectividad de las poblaciones más alejadas de los centros urbanos.
Los Centros Comunitarios de Tecnología que ha implementado el Gobierno Dominicano y los laboratorios de internet de las escuelas son un avance en ese sentido, pero hay muchas limitaciones para su operación eficiente.
POR: Ángel Hernández
Angelhernandez@uapa.edu.do
En muchas ocasiones esos centros están cerrados por falta de recursos para el mantenimiento de las computadoras o por la falta de internet. En todo caso, estos centros y laboratorios permiten que muchos alumnos de la UAPA realicen sus actividades educativas en sus respectivas comunidades de origen.
Hay que seguir fortaleciendo estos centros y creando en todo el territorio nacional facilidades de acceso en beneficio de toda la población, muy especialmente de la que habita en la zona rural. Además, hay que romper los tabúes. Al MESCYT corresponde adecuar la reglamentación vigente sobre la educación superior a distancia e incorporar con claridad los avances que esta modalidad ha experimentado en los últimos 20 años.
No es posible que el MESCYT carezca de la claridad necesaria sobre los beneficios del desarrollo de la educación superior a distancia, especialmente, sobre la igualdad de acceso a la oferta educativa en línea de toda la población.
Las regulaciones que actualmente se aplican fueron pensadas desde la educación presencial. No incorpora los conceptos y características que definen la educación a distancia: separación alumno profesor, sincronía o asincronía, mediación tecnológica, contenidos distribuidos por medios diversos, organización que planifica el aprendizaje, entre otros.
