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Siempre me río cuando los grupos comunitarios expresan su desconocimiento de los métodos de investigación “sociológica” ante cualquier tarea. Les pregunto entonces que hacen cuando se enamoran si no es investigar quien es la persona que les interesa, donde vive, quienes son sus padres, que reputación tienen, que reputación tiene la persona, por donde transita, cual es el mejor sitio para abordarla.
Todo eso se llama investigación y es anterior al acercamiento al sujeto de nuestro interés, y de su efectividad depende el éxito o fracaso de nuestro intento de acercarnos y encantar esa persona que nos quita el sueño.
Lo mismo se aplica al salón de clases, cuyo primer día, o primeros días, deberían dedicarse a conocer a los niños y niñas que están en el aula. ¿Quiénes son, de donde vienen, cuáles son sus padres, que hacen sus padres, en que barrio o sector viven, de qué tipo de familia proceden?.
El segundo momento es aun más importante: Que saben, piensan o se imaginan que es la escuela? ¿Para qué sirve? ¿Por qué nos hacen venir tan temprano a recibir clases? ¿Qué se gana con eso?.
Y ahí es donde el profesor o profesora despliega todo su encanto. ¿Cómo? Explicándole a los niños y niños quien es, de donde viene, quienes eran sus padres, en que barrio o campo vivía, y para que le sirvió la escuela, que aprendió, como le ayudo a sobrevivir?.
En este intercambio se establece la base de la empatía entre el profesor o profesora y el estudiantado, primer paso para que el maestro enamore, dije enamore, al estudiante con la escuela, le entusiasme, haga que ese niño o niña espere con ansiedad el lunes.
¿Y, como empieza el lunes?
Averiguando que pasó en el fin de semana, que hicieron, como les fue, y deteniéndose en las anécdotas más importantes, esas que importantizan la experiencia infantil.
¿Cómo interesarles en la clase?
Incorporando las artes manuales. Haciendo un libro de cada tema, para lo cual hay que conseguir los materiales, los lápices, la cola, que la Asociación de Madres que hay que crear debe suplir al maestro o maestra: retazos, cartones, papeles, tijeritas, algodón. El ultimo día, viernes, de cada semana, se va trabajando en el libro, y se va recreando la historia personal del/a estudiante con el tema.
Esos libros al final del semestre se pueden exhibir y el mejor ganarse un premio, y lo más importante: todos tendrán escrito en portada el nombre del autor o autora (eso se llama auto -estima) y estará numerado para la biblioteca personal que cada niño creará con una caja de cartón forrada que se llamara así: biblioteca.
Por: Chiqui Vicioso
luisavicioso21@gmail.com

