El caso de un abogado francés a quien en su país le habrían suspendido la licencia para ejercer por faltas graves ha colocado sobre el tapete el problema del ejercicio profesional de extranjeros en el territorio. Ha trascendido que Eric Vigneron ha conseguido el aval del Colegio de Abogados de República Dominicana (CARD) para ejercer su profesión, sin importar la sanción de los tribunales franceses por supuesta mala práctica.
El escándalo ha trascendido por querellas de dominicanos y franceses contra el jurista galo. Ahora hay que ver si Vigneron cumplió los trámites legales para poder postular en tribunales dominicanos. Sería inconcebible que el CARD avalara, sin investigación previa, el ejercicio profesional de un extranjero.
Además que tampoco haya ponderado las supuestas faltas en que ha incurrido el abogado durante su ejercicio profesional en el país. Es como para que se piense en algún tipo de complicidad, en caso de que las denuncias sean ciertas.
