SEUL. AP.- Numerosos jets despegaban el martes de un portaaviones hacia el cielo nublado durante las maniobras militares entre Estados Unidos y Corea del Sur, en medio de la advertencia de Corea del Norte de que esas acciones podrían provocar una guerra.
No obstante, en medio de los ejercicios navales y las declaraciones había señales de actividad diplomática debido a las tensiones que suscitó el ataque norcoreano de la semana pasada contra una isla surcoreana.
China, el único aliado importante de Corea del Norte, invitó para conversaciones a un funcionario de alto rango de Corea del Norte y Japón preparaba el viaje de un enviado a China.
Estados Unidos, Corea del Sur y Japón acordaron conversar la semana entrante en Washington sobre las armas nucleares norcoreanas y el ataque con fuego de artillería del 23 de noviembre que causó la muerte de cuatro surcoreanos.
Se desconoce si la visita a Beijing que hará Choe Thae Bok, presidente del Parlamento de Corea del Norte, contribuirá a una solución diplomática.
China, ante los apremios de que controle a su aliado, propuso a principios de semana una reunión regional de emergencia, pero tuvo una fría respuesta de Estados Unidos y Japón.
Mientras los diplomáticos actuaban a toda prisa, telegramas diplomáticos estadounidenses filtrados revelaban señales de un distanciamiento entre China y Corea del Norte, en un asombroso contraste respecto de las declaraciones oficiales que destacan la fortaleza de los históricos vínculos entre ambos países.
Según el cibersitio de filtraciones Wikileaks, algunos documentos muestran frustración de China con Corea del Norte.
