Normalizado por la cultura, se le llama socialmente “piropo” y se considera como una galantería, siendo una forma más de violencia basada en el género contra las mujeres, producto de la desigualdad de las relaciones entre hombres y mujeres, agravada porque, cualquier hombre se adjudica el derecho a decirle a una mujer que no conoce, lo que se le dé la gana.
El acoso callejero o piropo, es otra de las violencias “normalizadas” en nuestra cultura androcéntrica que implica suponer que, el hombre, puede hacer lo que quiera para satisfacer sus tan reconocidas “necesidades”, que no son más que violencias legitimadas, ejercidas en espacios públicos, contra las mujeres.
De acuerdo a las cifras internacionales, las mujeres soportamos este tipo de violencia varias veces al día desde los 12 años, sufriendo por ello consecuencias emocionales, como miedo, rabia y ansiedad, porque son acciones no consentidas por las víctimas. Hay que ser mujer para entender el coraje que se siente cuando un extraño se adjudica el derecho de criticar tu físico con insinuaciones sexuales y el malestar que esto genera.
Y para que los hombres lo sepan, no es verdad que hay “piropos buenos”, tales que se puedan dedicar a una desconocida en el espacio de la calle u otros que también son públicos, todos, absolutamente, se sienten como una intervención violenta en la intimidad de las mujeres que ni lo piden ni lo golosean, porque es a la fuerza.
Las víctimas de acoso, frecuentemente están obligadas a cambiar el recorrido habitual para no encontrarse con el o los agresores, o los horarios, o preferir “pasar por ahí” acompañadas con otra persona, o hasta cambiar la vestimenta. Es decir, entrar en este mundo de la “propia responsabilidad”, injustamente conferida a las mujeres por los actos de los hombres, lo que no es más que la limitación de la libertad personal.
Felicitar la campaña comenzada este domingo pasado, que se mantiene toda esta semana, por la Alcaldía del Distrito Nacional y ONU Mujeres, dentro del marco del Proyecto “Santo Domingo Ciudad Segura y Espacios Públicos Seguros para Mujeres y Niñas, Zona Colonial”, junto al Fondo de las Naciones Unidas para la Población (UNFPA), y otras organizaciones, como Oxfam, el Instituto de Género y Familia de la UASD, Núcleo de Apoyo a la Mujer, la Confederación Nacional de Mujeres del Campo (CONAMUCA) y el Centro de Estudios de Género de Intec (CEG).
Esta iniciativa, comenzada en 2011 en el Perú, por la Socióloga Elizabeth Vallejo, hoy marca el comienzo del mes de abril en muchos países de la región.

