El Gobierno y el consorcio Odebrecht Tecnimont Estrella arribaron a un acuerdo que crea un fondo contingente que garantiza flujo de recursos para la terminación y puesta en operación de la central termoeléctrica Punta Catalina, sin que el arbitraje internacional incoado por los contratistas afecte su cronograma de construcción.
La Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) aportará US$ 336 millones para concluir la obra, recursos que serían reembolsados para cualquiera de las dos partes que sea beneficiada con la sentencia del tribunal de arbitraje, ante el cual Odebrecht reclama del gobierno dominicano un pago adicional por US$ 708 millones.
En ese acuerdo se resalta la garantía ofrecida por los contratistas de concluir ese complejo termoeléctrico en el tiempo previsto, así como la obligación de la CDEEE de proveer los recursos para proseguir las fases pendientes de terminación, aunque no se ha identificado la fuente crediticia que proveerá ese dinero.
Otro aspecto positivo en ese contrato es que, conforme a lo dicho por el vicepresidente de CDEEE, Rubén Bichara, no se modificaría el estimado de inversión total para la construcción de esa obra, de US$ 1,945 millones, aunque el funcionario deja claro que el Estado dominicano acataría la sentencia de ese tribunal.
Punta Catalina se erige como la obra de mayor importancia de todas las que encamina el Gobierno, porque generará 752 megavatios, equivalentes al 35 por ciento de la demanda nacional, a un precio notablemente menor que el promedio prevaleciente en el mercado eléctrico.
Ningún motivo jurídico o de cualquier otra naturaleza sería suficiente para justificar la paralización de Punta Catalina, ni aun que provoque un retraso mínimo o prolongado, porque el endeble ensamblaje de la economía nacional requiere ser conectado a ese proyecto en el tiempo previsto.
El Gobierno está compelido a litigar con el consorcio Odebrecht ante el tribunal de arbitraje lo relacionado con la temeraria demanda en pago de US$ 708 millones adicionales que reclama ese contratista, pero resulta saludable que la construcción de Punta Catalina prosiga de manera ininterrumpida.
Habrá tiempo de sobra para sacar cuentas en torno a valor, precio y costo real de tan importante obra, pero lo urgente ahora es concluirla para que sus dos plantas generadoras, con su producción a bajo costo, contribuyan al desmantelamiento de un sistema de generación eléctrica que le ha costado al Estado más de US$ 1

