Editorial

El alcalde pedáneo

El alcalde pedáneo

  En la madeja de conjeturas  en torno  al secuestro de Eduardo Antonio Baldera Gómez, su  espectacular escapada y la muerte  en alegado intercambio de disparos de dos supuestos raptores, sobresale la excepcional honradez del alcalde pedáneo Lino Socio González.

Ese servidor público mostró cinco mil pesos que le fueron entregados por oficiales de la Policía para ser distribuidos entre campesinos de la zona rural de Villa Vázquez que ayudaron a localizar al secuestrado Baldera Gómez y  el lugar donde lo tenían recluido.

 González ha declarado que sus  compueblanos no quieren aceptar el dinero ofrecido por la Policía, aunque se ha dicho que se trata de un bono por la cooperación prestada a las autoridades.

 Es menester señalar que la ley penal obliga a los ciudadanos  a apresar  cualquier delincuente en el momento en que comete un crimen o  poco después de perpetrarlo, por lo que se entiende que el alcalde González y los campesinos que le acompañaban cumplieron con su deber.

 Aun así, un oficial de la Policía le entregó los cinco mil pesos para que lo distribuyera entre pobladores como señal de agradecimiento. Por alguna razón o temor, nadie ha aceptado  las papeletas de 500 pesos que ofreció el  atribulado alcalde que ahora no sabe qué hacer.

 Se reconoce la probada honradez del alcalde González que no usó en su provecho  esos cinco mil pesos, que deberían retornar a su lugar de origen.

El Nacional

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