Cuentan que un sabio de la antigua Grecia decía que no se puede perder la capacidad de asombro. Por suerte existe Naciones Unidas que no permite perderlo.
Recientemente el Reino de Arabia Saudita ha sido elegido miembro de la Comisión sobre el Estatus Jurídico y Social de la Mujer, creado en 1946, para el periodo 2018-2020. Se supone que esa Comisión “promueve los derechos de la mujer, documenta la realidad de la vida de las mujeres en todo el mundo y define los estándares globales de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres». La inclusión de Arabia Saudita contó con el voto de 47 de los 54 miembros con derecho a elegir.
Afirma Hillel Neuer, director de UN Watch, «Elegir a Arabia Saudita para la comisión que debe proteger los derechos de las mujeres es como elegir a un pirómano como jefe de bomberos de la ciudad. Es absurdo». Arabia Saudita también es miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU y reelecta en el 2016.
El informe del 2015 sobre la desigualdad de género del Foro Económico Mundial situó a Arabia Saudita en el número número 134 de un total de 145 países. Es el único país del mundo donde a las mujeres se les prohíbe conducir.
Dice el Corán, (4:38) “Los hombres están por encima de las mujeres, porque Dios ha favorecido a unos respecto de otros y porque ellos gastan parte de sus riquezas a favor de las mujeres. Las mujeres piadosas son sumisas a las disposiciones de Dios, son reservadas en ausencia de sus maridos en lo que Dios mandó ser reservado. A aquellas de quienes temáis la desobediencia, amonestadlas, mantenedlas separadas en sus habitaciones, golpeadlas. Si os obedecéis, no busquéis procedimiento para maltratarlas. Dios es altísimo, grandioso”.
¿Podrá la Comisión sobre el Estatus Jurídico y Social de la Mujer eliminar los mandatos divinos que establece el Corán para las mujeres y poner en ejecución una ley civil de igualdad de género?
Mona Eltahawy la periodista y escritora egipcia-estadounidense lo tiene claro. Su libro publicado en el 2015 titulado Headscarves and Hymens. Why the Middle East Needs a Sexual Revolution (Pañuelos e hímenes. Porque Oriente Medio necesita una revolución sexual).

