La autorización de la Junta Monetaria para que el Banco Central no renueve certificados de inversión por un monto de 15 mil millones de pesos, podría convertirse en un arma de doble filo para la economía dominicana.
Una cantidad tan elevada de pesos en las calles podría presionar la tasa de cambio, si los propietarios deciden adquirir dólares en el mercado informal en procura de mantener el valor real de su dinero.
En caso contrario, se generaría una espiral inflacionaria. El exceso de pesos en las calles produciría un aumento en el valor de los bienes y servicios.
Estos planteamientos no pretenden convertirse en tesis económica, sino llamar la atención, más que de las autoridades, de los propietarios del dinero.
Tener dinero líquido no es buen negocio en ninguna economía, por lo que quienes no logren la renovación de sus certificados en el Banco Central, deben pensar en otra opción financiera, y en ese sentido siempre recomendaré algunas ligadas al Estado, a fin de evitar los traumas financieros del pasado.
En esta coyuntura, el Banco Nacional de Fomento de la Vivienda y Producción (BNVF), podría ser la opción idónea, ya que sus recursos son destinados al financiamiento de viviendas de clase media, así como a proyectos de construcción de invernaderos, que es donde está el futuro de la agropecuaria dominicana.
No sé cuánto es la tasa de interés, pero, por tratarse de dos entidades financieras gubernamentales, presumo que debe ser similar a la del Banco Central. Además, puede considerarse como valor agregado que la firma calificadora de riesgos Fitch Ratings cambió la calificación del BNVF de A+ para AA-, considerada la más alta otorgada a una entidad bancaria del país.
A esto hay que agregar que los activos del BNVF crecieron en el 2010 en un 14%, mientras los depósitos del público aumentaron en un 23%. Esto es un atractivo por tratarse de una entidad que trabajaba con las Mipymes.

