Hipólito Mejía se comporta como un bufón de la Edad Media, que pretendiendo ser cómico y gracioso, resulta ser ridículo y molestoso. Su torpe accionar político y su mórbida e irreflexible insistencia en presentarse como candidato, constituyen un estorbo para el desarrollo institucional del partido y un obstáculo para la conformación de un frente de oposición moderno y progresista.
Aunque incapaz para meter preso a los corruptos, sus primeros dos años de gobierno fueron relativamente buenos. Pero su ineficiente manejo de la crisis bancaria, terminó como un inepto administrador, desfasado del mundo globalizado. Movido por una ambición reeleccionista promovió reformas en la Constitución que a lo largo solo beneficiaron a Leonel y su grupo para perpetuarse en el poder.
El pueblo hastiado de los morados estuvo a punto de darle una segunda oportunidad, sin embargo, como bufón de incontenible verborrea, se dejó llevar por el humor para decir lo que le venía en ganas sin tener en cuenta las consecuencias. Finalmente Danilo con ayuda de sus socios brasileños, se impuso proyectándose como el único que podía domar al León.
En su lucha por la dirección del PRD enfrentó a un inescrupuloso mercader y aunque cual mariscal de campo emergió victorioso en la épica «batalla de las sillas», el otrora Partido del Pueblo y la esperanza nacional, terminó reducido a su mas mínima expresión y sus dirigentes comprados y convertidos en cómplices del nuevo zar de la corrupción.
Derrotado en las primarias del «Moderno PRD», maniobró para mantener candidatos, impopulares y erró lanzando loas al verdadero contrincante. Autoritario, sexista, de posiciones atrasadas frente a temas como salud reproductiva, laicidad de la educación, cambio climático y LGTB además de su sospechosa vinculación con Odebrecht lo descalifican como candidato.
Políticos experimentados como Milagros Ortiz, Tolentino Dip y jóvenes aguerridos como Faride, Paliza y Collado, deben tomar mayor participación para lograr una estrategia partidista unitaria y trabajar para ganar las elecciones, que solo será posible mediante una gran alianza de los sectores progresistas que concluya con la elección y presentación de un candidato de consenso. ¡Basta ya de payasadas!

